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TOM, !EL FOTÓGRAFO!

TOM, !EL FOTÓGRAFO!

Por Luis Machado Ordetx

 

-Tal vez no miento cuando afirmo que no quedó un espacio de la geografía y el acontecer social villaclareño que escapara de la mirada escrutadora y de la recopilación impresa en papel o en pruebas de negativo tomadas por el fotógrafo López Godoy, recién fallecido el pasado martes en Santa Clara, su ciudad natal. 

 

José Antonio López Godoy (TOM) se escapó de la vida cuando menos lo pensaba; como el agua en las manos dejó su último tiempo sobre la tierra después de cumplir siete décadas de existencia y más de medio siglo en la reconstrucción de la realidad; con cámaras en ristre y trajines de composición de imágenes fotográficas, estuvo allí justo donde las instantáneas adquieren la acabada dimensión artística o informativa.

 

Todo el talento surgió en el estudio "La Luz", a un costado del antiguo café "Parisién", en la esquina de Marta Abreu y Máximo Gómez,  ocasión en que todavía adolescente, se unió al equipo que organizó Raúl Cabrera del Valle, el propietario del inmueble, enfrascado en ofrecer servicios comerciales que postergaran a la memoria documental aquellos instantes familiares de una boda, un cumpleaños; sencillamente un recuerdo o un trámite oficial.

 

En esa fecha adquirió las dotes de impresor junto a las labores de tono y acabado fotográfico, impuestas al papel impreso -en blanco y negro, sepia o coloreado- que conseguían José Ramos Pichaco y José Hernández Mesa; luego cada uno, en el primer lustro de la década de los años 60 tomó otros lugares para el ejercicio de la profesión.

 

La satisfacción por las cámaras analógicas, las sesiones de laboratorio; el intercambio ameno con otros artistas del lente -Roberto Busto Santiago y Juan José Fernández-, lo vincularon al naturalista Alfredo Nieto Dopico, quien en más de una ocasión, en investigaciones de campo, lo precipitó a la búsqueda del exotismo de la flora y la fauna en los humedales y cayerías de la costa norte o sur del centro cubano. Por ahí están, en libros y diapositivas, cientos de fotos que tomó TOM de las colonias de flamencos rosados, cocodrilos, palomas y zunzuncitos.

 

Semanas atrás, previas a este martes cuando lo sorprendió la muerte provocada por un insospechado mal hepático,  recordamos en un banco del Parque Vidal los momentos finales de los años 80, cuando junto a José Ramón de Lázaro Bencomo (Delarra en las artes contemporáneas), tomó las imágenes de cada uno de los procesos originales de la escultura del Che Guevara que tutela el Memorial en Villa Clara, y de la mano del escultor buscó afanosamente aquella portada de la revista Renacimiento en que aparecía un fotograbado del "Niño de la Bota Infortunada"; ambos creadores estaban enfrascados en reconstruir, cada uno en cofradía, una réplica del original de la escultura en calamina enclavada en la plaza central en 1927.

 

Tanta información oral o documental encontraron que, al fin consumaron el propósito el sábado 15 de julio de 1989, aniversario 300 de la fundación de la ciudad, y el "Niño de la Bota" dejó de ser un recuerdo inexistente para convertirse en una realidad escultórica.

También los monumentos de la ruta invasora del Generalísimo Máximo Gómez por territorio villaclareño llevaron la impronta de TOM; de ese modo el recreo de la memoria histórica, la disposición y la evocación por el periodismo, y el sentido escrutador del artista, jamás se apagaron en la inquieta mirada que, desde un tiempo atrás, juramentó en estremecido soliloquio no tomar más entre las manos una cámara; esa fue su voluntad y el tiempo le concedió la gracia de situarse junto a los curtidos fotógrafos de nuestra época.

BEISBOL: PASIÓN, ENTRETENIMIENTO O IDENTIDAD NACIONAL

BEISBOL: PASIÓN, ENTRETENIMIENTO O IDENTIDAD NACIONAL

Por  Verdece Borrego

 

Me  ha invadido la mente una pregunta que, cuando la confronto con aficionados y colegas,  las definiciones  son dividas. ¿El béisbol, entretenimiento o pasatiempo?  .

 

En verdad,  los dos  conceptos se  avienen al espectáculo deportivo nacional cubano, por ser este  el más difundido a través de generaciones, desde  nuestros aborígenes con  el juego de bato  .

 

 Sin embargo  observé una conmoción en la recién finalizada postemporada del béisbol nacional, cosa que me  ha   llamado  la  atención. Niños, jóvenes,  hombres  y mujeres y de la tercera   edad;  conocedores y medios entendidos,  en materia  beisboleras,  estuvieron al tanto del play off.

 

Se disiparon  preocupaciones y se  adquieron tensiones, sanas y cautivadoras,  que si  bien,   en otras oportunidades desataron el colapso en aficionados, esta vez en la  inmensa  mayoría,  la  distracción  estuvo presente.

 

En la afición villaclareña durante el concluido pay off , el voltímetro toco segmento  rojo, en varias oportunidades,  ganó   el mejor, disfrutó la  afición,  hay una manifestación que no debemos  pasar por alto,  el béisbol , forma parte  de nuestra  identidad nacional. 

 

 

 

 

  

MARTÍN SAURA, UN SEÑOR PEDAGOGO

MARTÍN SAURA, UN SEÑOR PEDAGOGO

Por Verdece Borrego

 

Demostrar  que   un colectivo  bisoño posee garras  en un terreno de béisbol,  tiene su trascendencia  y punto de referencia.

 

Una mesurada dirección, donde este  presente el desarrollo  de la ciencia y la técnica,  son de  vital importancia, máxime si se combinan experiencia y  autoridad ante el colectivo.

 

Así observa  este redactor al doctor, Eduardo  Martín Saura, hombre  de andar  mesurado , polémico cuando es  necesario  y defensor de  su tropa  con garras y efectividad .

 

Saura, se  hizo   cargo  de una cuadrilla en desarrollo que ha  demostró tener valía  en el terreno, ‘’Campeones  de la parte oriental’’, con espectáculo digno y colorido reluciente, capaz  de  cautivar la  afición .

 

Los  seguidores del equipo de béisbol Villa Clara,   guardaban instantes  de silencio cuando Martín salía  al terreno para  una toma  de decisión o un consejo oportuno, este  mentor consagrado;  incluso,  escuche afirmaciones   como : ¡ Ya  salió  el profe !.

 

Esta  autoridad le ha  permitido a Martín,  que los muchachos respondan  al nivel que corresponden y a su vez  expresar los  años  de   estudio, así como esa  asignatura tan necesaria  en el trabajo de grupo : la psicología .

 

De  los  conocimientos beisboleros de Martín Saura no me  voy  a referir en esta crónica, la  afición reconoce su  caudal,  y una  vez  más,  en el último play off , de la cuadragésimo octava Serie  del Béisbol Cubano , lo pudieron podido apreciar .

 

Ahora ‘’Martín’’, como  acostumbran a  nombrarlo sus  coterráneo, es  el director técnico de la escuadra beisbolera que participará  en la Copa Mundial de Béisbol, que se desarrollará en septiembre, ‘’esperemos iremos al evento con optimismo , poniendo en práctica  los conocimientos académicos  y la  experiencia  acumulada a  través  de los años,  con el objetivo de obtener el cetro beisbolero del mundo’’, expresó emocionado ante  una peña  de  aficionados , en el Parque  Vidal , de la ciudad  de Santa Clara , durante  la Serie  de las Estrellas, fase   de  entrenamiento del béisbol cubano.       

 


 

 

CHE, UN POETA EN MOVIMIENTO

Por: Yandrey Lay Fabregat

Massimo Camporese, portavoz del movimiento ambientalista Alma Crítica, cuenta sobre su relación con la ciudad de Santa Clara, a donde viene a menudo a renovar su fe en un mundo mejor.

A los quince años yo trabajaba en una fábrica metal-mecánica. Tenía una motoneta muy mala para viajar hasta allí. Todos los días regresaba a pie con la motoneta en andas. Me sentía explotado. Cuando llegaba a mi casa ponía un disco con canciones de todo el mundo dedicadas al Che, en alemán, en italiano. Al escuchar aquellas canciones yo también me sentía un héroe.

De muchacho soñaba con la Revolución, con Fidel. Tenía una cajita de zapatos con huequito. Le había puesto un letrero que decía «CUBA». De vez en vez echaba una monedita para cuando tuviera bastantes comprar un pasaje para acá. Todavía mi mamá se acuerda de eso. A cada rato hace el cuento.

Me faltan unos meses para cumplir cincuenta años, como la Revolución. Nací en octubre del 59. En mi familia todo el mundo quiere a este país. A mi papá le gusta mucho la canción Hasta siempre, Comandante.  Le pide a mi esposa que traduzca la letra al italiano.

Cerca de mi ciudad vivía Gino Doné, el italiano que vino con Fidel y Raúl en el «Granma». Falleció hace un año. Yo lo conocí en una fiesta de los partidos de izquierda. Estuve mucho rato sentado con él. Constantemente me contaba cosas de la preparación en México y del "Granma".  

Mi esposa es de aquí, de Santa Clara. Yo escogí la plaza del Che para decirle «te quiero». Eso fue en el 1989. Tres años antes yo visité la Argentina. En una terminal de ese país me puse a declamar el poema que Nicolás Guillén le escribió al Guerrillero. Las personas se acercaban a escuchar, yo pienso que se juntaron más de cien. Donde quiera que usted habla del Che, hay una gran atención.

Él ha sido una bandera para todos los que luchan. Puso en práctica una especie de poesía en movimiento y la llevó a todos los lugares donde estuvo. Santa Clara tiene el honor de guardar sus restos y los de sus compañeros. También el orgullo de que la llamen Ciudad del Che. Por eso protesto cuando los extranjeros van a su mausoleo en chancletas y pantalones cortos. Les digo: «Ese hombre es un héroe y tienen que respetarlo».

Yo soy un artesano cristalero en Padua, Italia. Allá tenemos un movimiento ambientalista, Alma Crítica se llama, dirigido a recuperar y proteger el patrimonio histórico. Las grandes empresas construyen vecindarios, supermercados. Se pierden muchos edificios valiosos de la ciudad.

Alma Crítica dice, «Hay que tener un criterio razonable a la hora de construir». No se puede perder la tierra. Nos ocupamos también de favorecer los espacios de uso colectivo: las plazas, los centros culturales, deportivos. El hombre, para sobrevivir, tiene que aprender a respetar las tradiciones. Vengo del campo y me siento orgulloso de eso. Ahora mi familia vive en la ciudad, pero mantenemos un huerto, un jardín. Nos sentimos apegados a la tierra. (www.vanguardia.co.cu )

 

Mucha gente en Italia dice que ya murieron las ideologías. El que está muerto es el que piensa así. Los problemas existen. Y los partidos italianos se declaran huérfanos de ideología. Nosotros sabemos que al mundo le hace falta un alma crítica. Se necesitan una meta y el valor necesario para alcanzarla.

Mi país se encuentra en el medio de una crisis muy grande, de nivel internacional. Se han perdido muchos trabajos. Cuando cierra una fábrica, mueren la historia y las tradiciones de los obreros. Los pueblos se quedan vacíos. Desaparecen oficios también; incluso, se rompen las familias.

Ahora mismo tratamos de proteger una villa del siglo XVII. La quieren destruir. Al mismo tiempo importan mercancías de Corea y China porque son más baratas. Las artesanías italianas van a la quiebra. Por ejemplo, las góndolas de Venecia corren peligro. El oficio de gondolero es muy bien pagado. Y sin embargo, matan de hambre a los constructores de góndolas.

Hace tiempo se decía: «El problema de Italia es que tiene un norte desarrollado y un sur del Tercer Mundo». Ya el sur no es tan agrícola. Se ha buscado la manera de industrializarlo. Pero las fábricas están vacías. La gente presenta proyectos de desarrollo y cuando ganan el financiamiento, se van con el dinero a otra parte. Nada más quedan los cascarones de los edificios.

Por eso trabajamos tanto con los niños. A ellos les toca cambiar el futuro. Hace poco los alumnos de la universidad me llevaron a visitar la escuela Marcelo Salado, aquí, en Santa Clara. Yo les dije a los niños que no vieran mucho la televisión, que no le hicieran caso a los videojuegos. Un muchachito me cayó detrás con un nintendo. Yo juego con él, me dijo, pero también con los otros juguetes.

Ustedes los cubanos a veces no valoran lo que tienen. A mí me encanta montar en los coches de caballo. Uno conoce gente. En Italia nadie habla con nadie, la familia se visita poco. Hay mucha tristeza. Los psicólogos ganan millones porque las personas no saben comunicarse. La gente muere y los encuentran a los días, semanas, meses.

Por eso les digo que conserven a Cuba. No se dejen ganar la pelea. Todo el mundo tiene problemas. La solución está en trabajar para resolverlos. Nunca olviden su historia y su pasado, porque podrían perder el futuro.

 

 

OBAMA Y EL REGRESO DE LOS GORILAS

OBAMA Y EL REGRESO DE LOS GORILAS

Por Carlos Fazio (*)

 

México, (PL) Desde que se consumó el golpe oligárquico-militar en Honduras a finales de junio pasado, una pregunta repica con fuerza en varias cancillerías del hemisferio occidental: ¿Quién manda realmente en la política exterior de Estados Unidos?

 

La ambigüedad y las contradicciones en las declaraciones del presidente Barack Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en torno a si lo que está en curso en Honduras es la consolidación de un régimen golpista, exhibe la complejidad de la actual política estadounidense.

 

Con el paso de los días crece la sospecha de que la asonada cívico-militar en Honduras, además de una arremetida contra los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (ALBA), es otro test de los halcones que controlan el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia y el Departamento de Estado, para medir la fuerza política del presidente Obama.

 

Según Emmanuel Wallerstein, junto con el asalto al poder en Honduras asistimos a un contraataque de la ultraderecha estadounidense.

 

La última cosa que quería la administración Obama era ese golpe de Estado, ha escrito el politólogo estadounidense.

 

Según él, ha sido un intento por forzarle la mano al actual inquilino de la Casa Blanca.

Asimismo, cobra relieve el hecho de que la pasada administración de George W. Bush dejó un verdadero campo minado a su sucesor.

 

Por todos lados surgen indicios de que quienes controlan y articulan las iniciativas y los instrumentos heredados por la administración Bush a Obama, son figuras del riñón ultraconservador del imperio.

 

Basta citar al ex zar de la inteligencia John Dimitri Negroponte y el ex subsecretario de Estado Otto Reich, protector de la mafia anticubana de Miami, ambos funcionarios de confianza del reaganismo y del clan Bush.

 

Sin embargo, es indudable que la nueva estrategia de reversión de Washington, que busca frenar los avances de gobiernos electos democráticamente en América Latina, está siendo instrumentada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, del Partido Demócrata.

 

La señora Clinton se ha apoyado en grupos del aparato institucional al servicio del complejo energético militar industrial, que presentan una política de hechos consumados a Obama, para su aprobación.

 

Queda la impresión de que hay una verdadera lucha por el poder entre el presidente constitucional Obama y el "gobierno  permanente" en Washington.

Obama no ha podido (o no ha querido) todavía hacer cambios de personal clave en el aparato estatal.

Se trata de una maquinaria estatal de la que se apropiaron de facto George W. Bush y Dick Cheney y que está compuesta por personal ideológicamente afín a la diplomacia de guerra y las acciones encubiertas de la pasada administración.

 

Fueron esos funcionarios los que dejaron sembradas "minas" en las regiones "calientes" del orbe, para que sus sucesores no pudieran hacer cambios con facilidad.

 

Muchos permanecen en sus puestos en la transición, defendiendo los intereses inamovibles del establishment.

 

Cabe recordar que la ultraderecha estadounidense ve a Obama como un "socialista" en política interna y un "traidor" respecto a las directivas imperiales para Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador.

 

Ante tal situación, crece la duda acerca de si Obama no puede o no quiere realmente desalojar del poder a los golpistas hondureños.

 

Se ha dicho que con sólo congelar las cuentas bancarias de la primitiva oligarquía hondureña, el proceso putchista habría abortado.

 

Y está claro, también, que si Obama se decide finalmente a etiquetar la asonada como un golpe de Estado, se dispara en automático una ley que corta toda ayuda económica y militar de Estados Unidos al régimen Micheletti & Cia.

 

Podría también retirar al embajador Hugo Llorens de Tegucigalpa, y decir que no hay nada que "negociar" entre un presidente constitucional y el actual régimen de facto hondureño. Contaría con el consenso mayoritario de los gobiernos de América Latina.

 

No obstante, la realidad está signada por el silencio de Obama. Una aparente neutralidad que sirve para ganar tiempo a los gorilas hondureños y al sátrapa Micheletti, en su camino hacia la reconquista del poder.

 

La expectativa aumenta. Con el golpe de Estado en Honduras parece haber llegado la hora de la verdad a Obama. ¿Para cuándo el cambio de régimen en Washington?

 

(*) El autor es un reconocido articulista de la prensa mexicana y colaborador de Prensa Latina.

OSÉS, EL MISIONERO

OSÉS, EL MISIONERO

Recién hace una semana falleció uno de los más significativos pintores populares cubanos. - Continuador natural, desde su autodidactismo, de las enseñanzas feijoseanas.- Perdurabilidad artística. 

 

 

Por Luis Machado Ordetx

 

 

 

 

«Trabajo, como una oscura raíz, para que arriba haya una flor

Libreta de Pasajero, Samuel Feijóo

 

 

Irradió lo cubano con un inconfundible espanto a todo miedo escénico; tal vez porque se percibía en su timidez como sabedor del universo guajiro, poblado hasta con limitaciones físicas.

 

En última instancia creyó convertirse en dueño de una plenitud respiradora del oxígeno campestre, del gorjeo de las aves, de todas las tonalidades de la floresta; del cotorreo de los coterráneos y de la lira de actos salpicados por un lento hablar, casi imperceptible en medio de un típico portalón de Guaracabulla, en diálogo silente con un anónimo taburete.

 

A Pedro Alberto Osés Díaz [Guacarcabulla, 1954-Id, 2009], no lo borran tan urgente de la memoria; y aunque se apagó de un tirón el pasado sábado, el recuerdo lo ofrece como un sencillo gladiador del tiempo frente a los avatares de la existencia, de la incomprensión y hasta de la envidia por ser quién era en esas altitudes conquistadas a fuerza de constancia en el andar.

 

Feijóo, allá en 1975, lo «descubrió» hacia la plenitud artística y la universalidad, entre las polvorientas calles de la céntrica localidad cubana -sitio en el cual confluye una mítica ceiba que marca idéntica distancia entre el este y el oeste de la Isla-, y le regaló a aquel muchacho los primeros pinceles, temperas, óleos, cartulinas y consejos sabios, muy sabios, para que pintara sin que importara a los demás, «despojado de influencias perniciosas de otros», decía.

 

                                          SIGNOS SOBRE LA MARCHA

 

Así, se convirtió en el benjamín del movimiento plástico de Las Villas; del denominado Grupo Signos;  hurgador, según el criterio feijoseano de «la naturaleza cubana, sus mitos y sus regocijos; del goce creador criollo y su abundancia ornamental, formativa, esencial»; como aquel que expresa la belleza en atributo a lo auténtico, a lo humilde o de alejamiento hacia lo fingido o poco auténtico.

 

Fue el único de ese movimiento que, desde el instante de abrir los ojos hasta apagarlos, permaneció incólume -pero jamás tullido- en el natal Guaracabulla; de ahí el murmullo perpetuo por lo fantástico desde sus primeras piezas y la plenitud de la perfección estilística conseguida dentro de las conceptualizaciones de la pintura popular; sea el encontronazo con el art brut, el surrealismo o el primitivismo espontáneo.

 

En esas «guardarrayas», el pintor villaclareño subyugó la espiritualidad; ensanchó su lirismo campesino; hizo versos, animó guateques;  halló los causes de la flora y la fauna -por extensión rural, cubana- y penetró en el universo de la fertilidad, los misterios de los alados, el colorido despampanante de las florestas; los diabólicos seres que anidan en estancias asombrosas y cotidianas; y el recreo de la muerte, y también la pleitesía inagotable por la vida.

 

Son algunos de los misterios del soberano pintor popular de Guaracabulla; un creador que con su arte ofreció un sentido misionero por  contribuir en los impulsos espirituales de mejoramiento humano; dicha que recogió en técnicas y materiales que van desde el empleo del óleo, el acrílico, la tempera o la tinta, hasta la cartulina, el lienzo, la tela o sencillas hojas de papel virgen; a veces obsequios como las que entregaron Feijóo, Aida Ida Morales u otros artistas, y algunas adquiridas después con el humilde peculio familiar o sacadas de  cuantías monetarias conseguidas por su insobornable intelecto.

 

                                            ¡NO IGNORES!

 

Una parte de la antropología rural, principalmente de Placetas, subyace en la magia espontánea que legó a la posteridad; divino aquel que conserve algunos cuadros obsequiados por el artista.  Tengo parte de sus regalos, y pertenecen a momentos en que lo entrevisté para Vanguardia, publicación que no distinguió espacios ni páginas para reconocer al versátil y talentoso hombre. Por fortuna tres protejo con beneplácito: Oruga silvestre (tempera/cartulina),  Felicidad No 41 (acrílico/tela) y Pariendo No 650 (acrílico/tela), rarezas en el colorido de las flores y los animales; del "placentero" acto fisiológico del hombre o del desgarramiento fértil y misterioso que brota con la fertilidad femenina.

 

Contó muchas veces en aquellos diálogos interminables que sostuvimos décadas atrás, cómo, al iniciarse en los consejos y adoctrinamientos de Feijóo, se regocijó de la pintura con crayolas, del negro deslumbrar con el carbón vegetal que procesaban los campesinos de la zona, y en simples cartulinas o hojas de papel escolar, ubicó en el espacio los más inconfundibles animales de la fauna silvestre; todo lo guardaba con absoluto celo; incluso los amplios reconocimientos recibidos en exposiciones y certámenes nacionales o extranjeros que atestiguaban la  policromía polisémica  surgida a partir de la espontaneidad nativa de los humanos.

 

Su discapacidad física al caminar; también evidente en el hablar pausado a causa de dificultades respiratorias, no melló la originalidad; justiprecio la   carencia de símbolos de frivolidad en el trato familiar y en la recreación del ambiente campesino; por eso rastreó en los mitos, las supersticiones y la fantasía de los velorios -actos maniqueos de sufrimiento e intercambio amistoso-, y recreó con peculiaridad los comadreos inusuales captados en la mirada a las esencias del  rostro de perfil.

                                       INUSUALES VIRTUDES

 

Osés Díaz perteneció a una legión sin precedentes; émulo en el trato y en el arte de Alberto Anido Pacheco y del nada irreverente  Noel Guzmán Bofill Rojas;  todos, representantes de la pintura popular cubana contemporánea. Cada uno, lógico, con su peculiar aforo en afirmar el color, los tópicos, el estilo y las particularidades de una estética espontánea.

 

En sus cuadros subyace una característica peculiar en parte de la obra artística posterior a los años de la década de los 80: la descripción escrita, en décima muy propia, del sentido pictórico de todo lo que plasmó; no importa que la caligrafía y ortografía fueran pésimas, ya que lo trascendente y valedero se emparienta con  el firmamento telúrico del alma popular.

 

Con la pérdida irreparable de Pedro Osés Díaz, la plástica se sumerge en luto, principalmente aquella referida a la vertiente popular, y también la promoción  cultural en Guaracabulla -territorio de su notoriedad-, siente un lastre con la despida del escritor, del animador de guateques y canturías; del músico ingenuo, y del artista versátil de siempre; ese a quien muchos sin equivocaciones de ningún tipo denominaron «Pintor del Pueblo», así en gracia divina.


En la Exposición Art Inventif a Cuba, de Lausana, Suiza, -colección de 38 piezas que Feijóo llevó en 1986 a esa ciudad europea-, Osés Díaz encontró una inmensa realización artística; y desde entonces el entusiasmo por pintar no se apagó; como Jacques Moratain, hizo un «Totum bene vivere» (Vivirlo todo bien) en defensa de derroteros que convergieron en torno a la ruralidad percibida por el sentido de palabras y líneas.

 

Múltiples fueron los galardones que consiguió, desde la más absoluta naturalidad del que nada pide y exige mientras se aferra a la tierra, el aire y a la gente desprovista de cotilleos; por eso jamás abandonó el terruño, y aunque Europa e Hispanoamérica lo conoció sin que asomara el rostro del artista, en cada catálogo o juicio de otros, surgió la pleitesía del guajiro villaclareño escondido en esa ceiba centenaria -centro de calenturas y mitologías campestres o urbanas-, territorio en el cual comulgó con sencillez disparatada de asombroso misionero.