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Cuba condena agresión de coalición internacional contra Libia

Cuba condena agresión de coalición internacional contra Libia



Cuba condenó de manera enérgica la intervención militar extranjera en la situación interna que sufre Libia.

Los conflictos deben resolverse por la vía del diálogo y la negociación, y no mediante el uso de la fuerza militar, subraya un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores Cubano difundido por el Noticiero Nacional de Televisión.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cedió a la presión de algunas potencias occidentales para crear las condiciones conducentes a esta agresión, la cual constituye una burda manipulación de la Carta de la ONU, de las facultades del Consejo y es otro ejemplo del doble rasero que caracteriza su conducta, señala la nota.

No obstante -agrega el texto- la resolución 1973 aprobada el pasado jueves por el Consejo de Seguridad de ninguna manera autoriza esos ataques contra el territorio libio, lo que constituye una violación del derecho internacional.

Las potencias occidentales que protagonizan la agresión a la nación norafricana ocasionan muertes,heridas y sufrimientos a personas inocentes, algunos de esos países son los responsables de la muerte de más de un millón de civiles en Iraq y más de 70 mil en Afganistán, a los que llaman daños colaterales.

También -añade la declaración- son cómplices de los crímenes contra el pueblo palestino.

Cuba respalda el derecho inalienable del pueblo libio a ejercer su autodeterminación sin ninguna interferencia extranjera, repudia la muerte de civiles allí y en cualquier lugar, y apoya la integridad territorial y la soberanía de los recursos de esa nación, concluye el texto.
(Tomado de Prensa Latina )

Certificado de buena conducta

Certificado de buena conducta

Tomado de CubaDebate)


En estos amargos días vimos las imágenes de un terremoto que alcanzó el grado 9 de la escala de Richter con cientos de fuertes réplicas, y un Tsunami de 10 metros de altura, en cuyas olas de oscuras aguas decenas de miles de personas eran arrastradas entre autos y camiones sobre edificios de viviendas e instalaciones de 3 y 4 pisos.

Sofisticados medios masivos de información habían estado saturando nuestras mentes con noticias de riesgos de guerras fraticidas, tráficos de armas asociados a las drogas que en solo cinco años mataron más de 35 mil personas en México, cambios climáticos en diversos países, calores asfixiantes, montañas de hielo derritiéndose en los polos, lluvias diluvianas, escasez y precios crecientes de alimentos. Estábamos realmente necesitados de consuelo y éste nos acaba de llegar a través de ese ángel salvador de nuestra especie, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y su colosal invento: los certificados de buena conducta.

Ya sabíamos desde luego, por la Agencia Europa Press, que el número de personas muertas por el terremoto y el tsunami eran 6 539, y los desaparecidos 10 259, “según el último balance”.

Aunque no se conoce todavía “el paradero de decenas de miles de personas”, el gobernador de una prefectura ha sugerido que los supervivientes deberían trasladarse a otra parte de Japón.

“Los aeropuertos, puertos y carreteras dañadas se han ido reparando gradualmente”, afirma una agencia de noticias japonesa.

La inglesa Reuters era menos optimista cuando afirmó que una “‘solución a lo Chernobil’ puede ser el último recurso”, pero las autoridades dicen que “aún es muy pronto para hablar de medidas a largo plazo y que primero hay que intentar refrigerar los seis reactores de la planta y las piscinas de almacenamiento de combustible.”

El profesor Murray Jennex, de la universidad californiana de San Diego, declaró: “‘(Los reactores) son como una cafetera. Si los dejas al fuego, hierven y luego se resquebrajan’…”.

“Echar cemento no ayudaría a asegurar la cafetera. Pero podría ser así, se podría construir una coraza de cemento y olvidarse.”

Otro despacho de una agencia europea afirmaba:

“Se lanzó una ‘carrera contrarreloj’ para enfriar los reactores, declaró este viernes el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Yukiya Amano.”

“‘Se trata de un accidente gravísimo’, dijo Amano después de reunirse con el primer ministro nipón, Naoto Kan, refiriéndose a la central nuclear de Fukushima.”

El mundo, sin duda, había sido sacudido por el accidente inesperado de Japón, que conmovió hasta los cimientos el desarrollo energético del planeta; 442 plantas nucleares estaban funcionando, muchas necesitadas de renovación; el accidente de Chernobil, en el año 1986, había paralizado los programas de construcción de nuevas instalaciones, los cuales estaban a punto de reanudarse y ampliarse.

¿No serían exageradas nuestras preocupaciones sobre una acción bélica de la OTAN en el norte de África para ocupar los ricos yacimientos de petróleo ligero de Libia, y garantizar los enormes recursos energéticos del Oriente Medio después del estallido revolucionario de los pueblos árabes?

Las serias amenazas de una nueva crisis económica perturbaban a los economistas.

Las malas noticias políticas no paran.

“Miles de manifestantes chiítas gritaban consignas antigubernamentales cerca de Manama después de la oración del viernes, pese a que las autoridades de Bahrein prohibieron las concentraciones, constató la AFP.”

“La represión […] causó esta semana al menos ocho muertos: cuatro manifestantes y cuatro policías”.

“‘Estamos dispuestos a sacrificar nuestra sangre y nuestra alma por Bahrein’, gritaban los manifestantes”.

“Las autoridades de Bahrein decretaron esta semana el estado de excepción […] dentro de este pequeño reino, donde tiene su base la Quinta Flota de Estados Unidos.”

AFP, 18 de marzo de 2011

“Más de 30 personas murieron y un centenar resultaron heridas este viernes tras disparos contra manifestantes que reclaman la renuncia del presidente yemení, Alí Abdalá Saleh en Saná, según un nuevo balance reportado por fuentes médicas.”

“‘La mayor parte de los heridos fueron impactados por balas en la cabeza, el cuello y el pecho’, afirmó un médico a AFP.”

Se trata de un estrecho aliado de Estados Unidos, que cuenta también con el apoyo de fuerzas sauditas.

AP, 18 de marzo de 2011

“El rey Abdulá (de Arabia Saudita) habló después de las oraciones musulmanas del viernes. Agradeció a los residentes y a las fuerzas de seguridad por ser ‘las manos’ de la estabilidad nacional.”





“Islamabad, 18 de marzo, (AFP) - Miles de personas manifestaron el viernes en las calles de varias ciudades paquistaníes para protestar contra el ataque de un avión no tripulado estadounidense que mató a 35 personas esta semana y la liberación de un empleado de la CIA que estaba preso por asesinato.” Había sido liberado después del pago de dos millones de dólares a los familiares de los dos hombres que mató en una calle de Lahore.

¿Para qué existe el Consejo de Seguridad, el veto, el anti veto, la mayoría, la minoría, la abstención, los discursos, la demagogia, y los solemnes alegatos de Ban Ki-moon?

Sobre todo, ¿para qué existe la OTAN, sus 5,5 millones de soldados (según cálculos de especialistas bien calificados) y sus 19 845 tanques, 57 938 blindados, 6 492 aviones de guerra, 2 482 helicópteros, 19 portaaviones, 156 submarinos, 303 buques de superficie, 5 728 proyectiles nucleares, decenas de miles de bombas atómicas con un poder destructivo equivalente a cientos de miles de veces la capacidad de las que fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki?

Tal poderío estúpido sobra, no se usaría, ni puede usarse; harían falta decenas de planetas como la Tierra. Solo sirve para demostrar el derroche y el caos engendrado por el capitalismo.

Podemos dedicar el tiempo a otras cosas menos tenebrosas y más risibles.

Por ejemplo, la agencia DPA informó:

“Puerto Príncipe, marzo 18 de 2011. La llegada de Jean-Bertrand Aristide a Puerto Príncipe este viernes no puede haber tomado a nadie por sorpresa.”

“19 de enero: Desde Sudáfrica, Aristide publica una ‘carta abierta’ en la que dice estar ‘listo’ para regresar a Haití ‘en cualquier momento’ para ‘contribuir como un simple ciudadano en el campo de la educación’…”

“20 de enero: El Departamento de Estado norteamericano se manifiesta contrario al retorno de Aristide antes al menos de la conclusión del proceso electoral…”.

Hasta en eso se mezcló el Departamento de Estado, cuyo país engendró a Papa Doc, y había derrocado y expulsado al presidente Aristide al África hace 7 años.

Un despacho de Notimex, fechado en Panamá hoy 18 de marzo, informó que WikiLeaks reveló el ingreso de barcos de guerra de Estados Unidos a Panamá:

“El convenio fue firmado el 15 de abril de 2009 para que los barcos militares ingresaran a aguas panameñas entre el 3 de mayo hasta el final del mandato de Torrijos, el 30 de junio de ese año, cuando el mandatario fue relevado por el derechista Ricardo Martinelli.

“‘Hasta ahora, el gobierno de Panamá siempre ha declinado a hacer este requerimiento argumentando la sensibilidad de los panameños respecto a operaciones con el Ejército de Estados Unidos’…”

Otra interesante historieta sobre los trucos de la política exterior de Estados Unidos nos la narra hoy la AP:

“Chile y Estados Unidos firmaron el viernes un acuerdo de energía nuclear, pese a los temores de una propagación de radiación en Japón”.

“El temor surge luego que un devastador terremoto y un maremoto subsiguiente afectaron severamente los reactores nucleares en una planta en la costa nororiental de Japón”.

“El acuerdo fue firmado el viernes por la mañana por el embajador estadounidense, Alejandro Wolff, y el ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno.”

“…funcionarios de la Casa Blanca no podían confirmar la muy esperada firma, que se supone sería un evento destacado en la visita del lunes del presidente Barack Obama a Chile.”

Pero no importa, las apariencias siempre podrán ser salvadoras y la opinión pública manipulada por las apariencias; los funcionarios de la Casa Blanca enfatizarán “que el acuerdo se centre en el entrenamiento de ingenieros nucleares y no en la construcción de reactores.”

Como la tecnología nuclear japonesa es fundamentalmente yanki, con seguridad sus técnicos adquirirían más experiencia estudiando lo que ocurrió en aquel sufrido país, cuya población fue víctima de un cruel e inescrupuloso antecesor del actual presidente de Estados Unidos.

¿A quiénes van a engañar Obama, la OTAN y Ban Ki-moon con los certificados de buena conducta?



Fidel Castro Ruz // Marzo 18 de 2011 // 8 y 54 p.m.

ETERNA BELLEZA.

ETERNA BELLEZA.

Santos A. Borrell Curbelo
ACRC 4-08 Circunscripción 143
Vigía-Sandino. Santa Clara.

Sentado alrededor de la glorieta del parque, contemplo una bella muchacha que conversa con un joven en el portal del antiguo Gobierno provincial. Un rato después, se dirige a la biblioteca pública, José Martí. Mientras Odalis, se desplaza vienen a mí algunos párrafos de un poema de José Ángel Bueza; ¨ es tan bella señor, que hasta tú que me diste ojos para mirarla a ella, tú también la amarías si pudieras ser hombre ¨
Tengo la impresión de que he modificado el poema, pero no me resigno a dejar de contemplarla. Decidido, penetro en el edificio. Allí diviso su figura. Está inmersa en la lectura.
Alguien se está dirigiendo a mí:
--Por favor ¿qué desea usted?- Titubeo, no se que contestar; vuelvo el rostro, y mi vista recorre el parque. Se detiene ante la imagen de una esbelta mujer, que sentada en una silla de bronce. Tiene la mirada fija en el edificio que enorgullece la ciudad, y que fue construido gracias a su bonanza; el teatro La Caridad.
Es temprano aún, grupos de jóvenes de uniforme azul, conversan o pasean por el lugar. Desde el triunfo del 1 de enero de l959, lo pueden hacer todos, no hay distinción de razas ni de credo. ¡Que lindo!
Ahora asombrado, contemplo como ha aumentado la cantidad de jubilados en la ciudad; orgullosa debe sentirse Doña Marta al verlos leer la prensa, ya no tienen que pedir limosna. Tienen la jubilación asegurada.
La bibliotecaria parece impaciente, vuelve a insistirme
--Por favor… ¿Ya decidió que desea leer?
--Sí…, -dudoso le respondo- algo sobre Marta Abreu.
Trato de sentarme cerca de la joven; ella no levanta la vista.
Comienzo la lectura, encuentro reflejado que el teatro La Caridad fue inaugurado después de un año de trabajo, el 8 de septiembre de 1885, su arquitectura es sobria, semejante a los teatros europeos decimonónicos de la época, pequeño, íntimo con platea en forma de herraduras.
Absorto, leo con interés la obra de Marta; de pronto, noto que la joven se dirige a mí.
--¿Investiga sobre Marta?
--Sí, -le respondo- trato de tomar algunas notas para una ponencia.
--Por favor, acérquese, tomé algunas notas sobre un gesto de ella que es poco conocido, puede que le sirvan.
Ocupo una silla a su lado, mi corazón acelera su palpitar.
--Es algo que aparece en su bibliografía: ¨ invitó a su esposo Luís a dar un paseo. Al pasar frente a la cárcel pública, Marta, mandó a detener el coche. Decidida, lo invito a visitar dicho lugar. Allí encontraron hombres con las carnes laceradas por las golpeaduras, estaban famélicos y desnudos, por lo que ordenó que les compararan medicinas, ropas, zapatos, y un rancho especial.
Pero eso no quedó allí, procedió a denunciar con energía lo que había visto. Los presos eran trasladados atadas las muñecas por unas cuerdas que producía dolorosas desgarraduras de la piel. A la par era un espectáculo público poco edificante de hombres amarrados burda y atrozmente.
Marta Abreu, quiso aliviar el dolor de esas ligaduras y disminuir la inmoralidad pública de aquel espectáculo, regalándole a las cárceles las primeras anillas metálicas con cierre de llave que se conocían, en aquel entonces, en el argot de los presos y custodios con el nombre de ¨ esposas Marta Abreu.¨
Mientras ella lee, solo atino a contemplarla, pienso en los cuadros de Da Vinci.
Vuelvo a buscar con la vista la figura de Marta a través de una ventana. Está allí, sentada en su parque Leoncio Vidal, en su ciudad de Santa Clara; comparo ambas bellezas.
Ella, ayer; ataviada con aquel atuendo de la época, además de física poseía la belleza del alma.
La joven, con su vestimenta ligera, que denota todo lo que ayer era misterio, al leer la obra de Doña Marta Abreu, se recubre de hermosura. Llego a una conclusión.
Los tiempos pasan, la belleza es inmortal.



Enrique Pineda Barnet: “Hoy por hoy soy capaz de prescindir de todo”

Enrique Pineda Barnet: “Hoy por hoy soy capaz de prescindir de todo”

(Tomada de Cubadebate) : Destacada figura de la intelectualidad revolucionaria .

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, como me gusta decir siempre, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy, esta noche, está con nosotros, me siento hasta emocionado, uno de los grandes directores de cine que ha tenido nuestro país, una de las personas más encantadoras que conozco. Una de las personas más cultas, divertidas, elocuentes, locuaces y preparadas de nuestros medios artísticos, mi amigo querido, Enrique Pineda Barnet.

Enriquito, muy buenas noches, bienvenido, muchas gracias por aceptar venir.

Enrique Pineda. No faltaba más.

Amaury. Cuando me puse a leer tu currículum, me encontré con una cosa. Digo, perdóname, ¿no te molesta que te trate de tú?, es que nos hemos tratado de tú toda la vida.

Enrique Pineda. Entonces puedes empezar a tutarme desde ya.

Amaury. Me encuentro que Enrique Pineda Barnet, es, voy a leer: Director, guionista de cine y videos, profesor universitario, periodista, crítico, locutor, actor de teatro, cine y televisión, escritor, compositor, cantante. ¿Eres consciente de que eres como un artista del renacimiento?, te faltó pintar.

Enrique pineda. Me faltó pintar, pero era tal como cantar y bailar, porque ya hace muchos años que no hago ninguna de las dos cosas.

Amaury. Pero lo hiciste ¿cómo se puede, cómo podías estirar el tiempo de manera de hacer todas esas cosas?

Enrique Pineda. Todas esas cosas nunca se hacen a la vez, ojalá. Son pinceladas en la vida de uno.

Amaury. Pero sin embargo, con la literatura te ganaste el premio Hernández Catá de literatura. ¿Qué era ese premio?

Enrique Pineda. Bueno, el premio Hernández Catá es…, me da tristeza que me preguntes a estas alturas qué es el premio Hernández Catá, porque Hernández Catá era el premio literario más significativo que tuvo la República.

Ese premio le fue otorgado a todas las figuras, yo creo que a todas las figuras que fueron significativas en el siglo XX.

La revista Bohemia en un momento determinado publicaba todas las semanas un cuento de Hernández Catá, no de Hernández Catá, sino un premio Hernández Catá. Y había un tipo, que era Guillermo Cabrera Infante, el tipo era mi paradigma, era el escritor que yo leía con más admiración, por la audacia, por el verbo, por la imaginación, a veces por la turbulencia, era un escritorazo y me hice amigo de Guillermo Cabrera Infante que era contemporáneo conmigo, un poquitico mayor que yo. Y un día, conversando con Guillermo, me dice ¿por qué tú no mandas al Hernández Catá? Decía: tú mandas ahora y luego te puedes ganar la cuarta mención; el año que tiene te ganas la tercera; después la segunda, después la primera y el premio. Tenía cinco años de perspectiva para ganar el premio.

Amaury. Lo que le había pasado a él.

Enrique Pineda. Por lo que le había pasado a él y además, a mí me parecía como que demasiado pronto. Y bueno, entonces yo mando. Me acuerdo que el día que voy a entregar mi cuento, me dice la señora que recibía los cuentos: ¿Pero usted no es amigo de Guillermito? Dígole, sí, yo soy muy amigo de Guillermito. Dice: ¿Sabe que Guillermito no ha traído su cuento de este año? ¡Pero no me diga eso! No, no y hoy cierra la admisión, dígale que tiene que correr y que tiene que traérmelo. Bueno, yo corro a casa de Guillermo, él ya estaba en la onda esa de que ya está por encima de eso, no, yo no lo he llevado todavía. Y, está bien, llévaselo, es decir, yo tenía que entregarlo. (Por suerte tuvo mención, si no, hubiera parecido que yo no lo había entregado) Y un día llego a mi casa y me encuentro un telegrama por debajo de la puerta y, Premio Nacional Hernández Catá. Y bueno, me voy corriendo para casa de Guillermo, me bajo en la Avenida de los Presidentes y corro a la casa de Guillermito, le toco a la puerta y Guillermito me abre y le digo: Guille, el Premio, ¡tengo el premio Hernández Catá!

Y se queda Guillermo así, y me dice, -y ahora vienen los piticos que ponen ustedes en la televisión-: “me c… en el c… de tu madre”, ¡pam!, y me tira la puerta en mis narices. Y ahí es cuando todo se agolpa…, cuando lo comprendes todo en un instante, dices: ¿hasta dónde he sido imbécil? ¿Cómo yo puedo darle con alegría la noticia a un amigo, la noticia de que le he ganado un espacio que le pertenece a él?, porque para mí ese premio le pertenecía a él, porque ya se lo había ganado, porque ya tenía cinco premios anteriores.

Amaury. Pero un amigo tiene la obligación de sentirse feliz con los éxitos de otro amigo.

Enrique Pineda. Sí, eso después yo lo he sentido muchas veces y yo lo comprendo. Pero ahí no cabía, no cabía eso, realmente no cabía eso porque era totalmente injusto.

Amaury. ¿Y el premio, en qué consistía, Enrique?

Enrique Pineda. El premio consistía en una cantidad de dinero, no me acuerdo ya si era, en aquel momento, cien pesos.

Amaury. ¡Que era mucho!.

Enrique Barnet. ¡Ja, o quinientos, yo no sé!.

Amaury. ¡Si eran quinientos… mucho más!.

Enrique Pineda. No sé, no sé y publicar el cuento en Bohemia y en El País, en el periódico El País. Bueno, por ahí fue la cosa, eso fue…, realmente fue un momento, uno de los momentos más tristes de mi vidae inició el momento más triste.

Amaury. Enrique, pero tú has tenido una cantidad de éxitos a lo largo de tu vida, que imagino la misma cantidad de enemigos.

Enrique Pineda. Bueno, más o menos. Más o menos, no creas que estás muy distante. Sí, sí, cuando te destacas mucho en algo, eres sombra para alguien. Y a partir de ser sombra para alguien, ganas en ese alguien un enemigo. Y eso ensombreció mucho mi alegría de ganador. Era demasiado joven, tenía 17 años.

Y nada, los viejos me llevaron a mi primer viaje fuera de La Habana. Es más, mi primer viaje fuera del Vedado. De un niñito bitongo del Vedado, eso es otra carga de la vida, los viejos me sacaron, me llevaron a Trinidad…, a Trinidad con sus tradiciones, fuimos a ver a las Sánchez Iznaga. Conocí a toda la flor y nata de Trinidad, todavía aquellas viejas se vestían con batas blancas de hilo hasta el piso. Eran señoras muy respetables, nos enseñaron sus palacios, sus porcelanas, sus abanicos de nácar que tenían dedicatorias por detrás de grandes figuras del siglo anterior. Y entonces me invitaban por la noche a una serenata. ¿Y dónde eran las serenatas? La serenata llegaba a su casa, llegábamos a su casa y aquellas señoras nos esperaban en chancletas, con un porrón de barro, mitad aguardiente, mitad vino tinto.

Amaury. ¡Ah! Pero mira a las señoras…

Enrique Pineda. Las señoras sabían mucho, sabían mucho. Entonces llevábamos acordeones, guitarras, etc., y nos sentábamos en los muros de la Iglesia de La Popa, y cantábamos Longina, Y si llego a besarte, todo ese repertorio que después tanto he machacado.

Amaury. ¿Y ya tú cantabas en esa época?

Enrique Pineda. Yo cantaba desde chiquito.

Amaury. Quiero decir, en esa época ¿ya cantabas, te exhibías, cantabas ahí, delante de las señoras?

EnriquePineda. Sí, sí, yo era bastante exhibicionista en ese sentido. Me encantaba cantar y que me vieran cantar y que gustara que yo cantara. Y allí, yo recuerdo que en las escenas de las zarzuelas siempre hay unas muchachas debutantes, en las zarzuelas españolas, y siempre hay tres viudas, o tres viejas. Siempre son tres, no sé por qué, tres viejas, tres brujas sentadas y de repente estos viejos se me convirtieron en las viejas de la zarzuela y ellos me empezaron a decir: siempre que tengas un triunfo en tu vida, ganarás enemigos y te llegará la sombra. ¡Dios, era horrible!

Amaury. Y además, eras un niño, un adolescente.

Enrique Pineda. Era un adolescente y entonces, de repente, con esas cosas y esos consejos. Y me decían: nunca pienses que los amigos son solamente aquellos que te abrigan cuando estás en desgracia. Es más fácil compadecer que enaltecer. Los amigos son fundamentalmente aquellos que gozan, disfrutan y son felices con tu felicidad.

Amaury. Pero tú has logrado vencer, es como el misterio del abanico, cuando me hablaste de las señoras que se abanicaban, ese gran misterio que tiene el abanico, que mientras uno lo está moviendo, puede durar muchos años y no haces más que cerrarlo y ponerlo en una vitrina y se marchita.

Enrique Pineda. Se queda paralítico

Amaury Pérez. Tú has estado hasta hoy moviendo el abanico.

Enrique Pineda. Es una imagen bonita. Se podía poner en una obrita de teatro, “Moviendo el abanico”

Amaury. “Moviendo el abanico”. Ahora, tú me dices que naciste en el Vedado, de una clase media alta.

Enrique Pineda. Sí, media profesional.

Amaury Pérez. Porque normalmente, uno no hacía el pre, uno terminaba la enseñanza, lo que hoy sería secundaria y se matriculaba en carreras cortas para generar trabajo. Sin embargo, Enrique Pineda Barnet se va a estudiar al preuniversitario de la Víbora. ¿Por qué a la Víbora?

Enrique Pineda. Bueno, la Víbora, porque en aquella época, como en épocas sucesivas, había muchos problemas en el movimiento estudiantil. El movimiento estudiantil se politizaba mucho, había huelgas, había problemas y entonces a mi familia le había llegado mucho el rumor de que en el Instituto del Vedado había mucho lío con los estudiantes y que había expulsiones de los estudiantes, y a partir de ahí, pues me pusieron en la Víbora que tenía fama de ser un Instituto tranquilo y estudioso. Bien difícil porque era lejos, yo tenía que coger una guagua, una ruta 79 para llegar a la Víbora. Pero a mí me hizo mucho bien también salir del ámbito estrecho del Vedado.

Amaury. Pero a mí me ha contado un amigo suyo que usted no sólo…

Enrique Pineda. …Empezaste a tratarme de usted.

Amaury. ¡Ah!, de usted, es verdad, hice mal, pero yo te juro que yo te quiero mucho y te voy a seguir tratando de tú. Un amigo tuyo me dijo, se sentó conmigo el otro día cuando estaba preparando esta entrevista y me dijo: Mira, Enriquito era en el Pre; inteligente, simpático, de una elocuencia aplastante. Pero, además, me dijo: era el muchacho, el joven más lindo del Pre y todas las muchachas estaban enamoradas de él y todos nosotros sentíamos celos de aquel muchacho.

Enrique Pineda. Ese amigo tuyo me lo dijo a mí una vez, me lo contó, ahora después de viejo me lo dijo.

Amaury. ¿Te lo dijo? Todos estaban celosos.

Enrique Pineda. Yo no lo sabía, mira, si yo llego a saber que el perico era sordo… (risas)

Amaury. Pero, Enrique, tú eres un hombre, todavía, muy hermoso. Yo, quisiera, la pregunta empezaba por aquí, ¿las personas bellas tienen una responsabilidad?, ¿la belleza conlleva a una responsabilidad con los demás? Son tan pocos los bellos y tantos los que no lo somos.

Enrique Pineda. Mira, Amaury, por favor. Esto es cómico, esto es cómico…, esto…, yo me encuentro bellísimo. Me encuentro yo, a mí, bellísimo, pero no bellísimo frente al espejito del baño, no, realmente yo me siento bello en el sentido de que yo sé que yo soy un alma bella. Eso sí, me siento muy orgulloso, y no voy a renunciar a eso de ningún modo. Ahí está toda mi vanidad.

La cuñada de esa persona que te habló, era encantadora y la esposa misma, una gente…, unas poetas tremendas, muchachas que hablaban con las flores sentadas en la escalinata del Instituto.

Amaury. Bueno, pues vamos a hablar entonces de esa amiga. La última vez que nos vimos, fue en un ambiente muy triste, familiar, fue en el velorio de esa gran amiga tuya, Margarita Perea Maza. ¿Cómo tú la recuerdas, a Margarita?

Enrique Pineda. Yo la recuerdo como el lirismo, justamente, como la languidez, la poesía. Era una persona que era toda poesía. Porque ella era, además, muy amiga de mi novia. Mi novia en aquel momento, una persona que vive y que yo la recuerdo con un amor entrañable y que nos reencontramos justamente y fuimos a tu casa. Aquella persona…

Amaury. ¡Aquella persona!

Enrique Pineda. Aquella persona, que fui a tu casa con ella cuando vino el Papa…

Amaury. …Cuando vino el Papa…

Enrique Pineda. …Exactamente, claro, aquella persona era mi novia de los 16 años.

Amaury Pérez. ¡Mira tú! Bueno, di el nombre tú…

Enrique Pineda. No, no, no me gustaría. No, porque yo no sé si a ella le gustaría.

Amaury. Está bien. Ahora, siempre que te veo, veo a Esperancita, a tu mamá. ¿Qué significó y qué significa tu mamá? Porque es que ustedes fueron: madre e hijo; amigo y amiga, novios. No sé, llegó un momento en que uno no podía concebir a Enriquito sin Esperancita.

Enrique Pineda. Sí, yo sé, hay parejas así, hay parejas, matrimonios, así. Y yo decía, bueno, yo estoy casado con mi mamá. Yo nunca le tuve, nunca tuve temor ni rechazo a esos criterios de “este tiene complejo de Edipo”, no, para nada. Yo estaba enamorado de mi madre, era un ser maravilloso. Cómo no amarla, cómo no enamorarme de ella. Estaba fascinado con mi madre y fue siempre mi gran amiga, mi gran cómplice.

Un día participé de una conversación entre Sergei Urusevski, el fotógrafo soviético, con Saúl Yelín. Y Saúl le dice a Urusevski: Mi socio, mi compinche. Y Urusevski le pregunta ¿qué cosa es ser compinche? ¿Qué cosa es ser socio? Y Saúl, que era en ese sentido un hombre muy agudo, brillante, le dice: ser cómplice, ser compinche, ser socio, es mucho más profundo que ser amigo. Es quererse en lo bueno y en lo malo. Y eso fue mi mamá para mí.

Mi mamá para mí era mi socia, mi compinche. Porque era para tomarnos el trago juntos. Nos esperábamos para contarnos las maldades, las picardías. Nos conocíamos tanto y tan bien, tan bien, que era una relación estrecha, profunda.

Mi madre llegó a ser, yo decía, y, me atrevo a decirlo, con vanidad, era el paradigma de mis amigos. Mis amigos adoraban y adoran todavía a mi madre. Mis amigos hablan de mi madre como de una socia, una compinche, una amiga que se nos fue a pasear.

Amaury. Bueno, tú eres una persona que ha ganado muchos premios, muchos, algunos muy importantes. Como la entrevista no es cronológica salto.

Enrique Pineda. Ah, sí, sí.

Amaury. ¿Siempre uno merece los premios, cuando se los dan, uno siente que sí, que me lo dieron porque me lo merezco, porque me lo gané. Sobre todo los premios que has ganado después, el Goya por La bella del Alambra?

Enrique Pineda. El Goya yo me lo gané. Sí, me lo gané. Yo me lo gané y yo estaba seguro que me lo iba a ganar. Sin embargo, me gané el Coral de La Habana y no me lo dieron, y ese sí que me lo gané y no me lo dieron y fue una cosa para mí feísima.

Amaury. Por La bella del Alambra.

Enrique Pineda. Por La bella del Alambra, pero como la cosa es fea prefiero no hablar de ella. Pero el Goya yo me lo gané y estaba muy orgulloso, fui a buscarlo, ah, ah y me encantó, me encantó.

Amaury. Enrique, ¿Cuándo tú llegas, al cine?, ¿haciendo documentales?

Enrique Pineda. No, no, de una manera muy rara. Todo el mundo pensaba que yo iba a hacer cine algún día, porque yo fui fundador de la televisión, cosa que no lo dice ningún currículum mío por ningún lado, y eso sí yo me lo gané, porque fui de los primeritos.

Hice primero guiones, guiones de suspenso y guiones musicales para la televisión y después empecé a hacer producción y terminé dirigiendo comerciales y algunos programas musicales y demás.

Cuando al Triunfo de la Revolución se va a crear el ICAIC, poco tiempo después, casi inmediatamente, en marzo se constituyó la ley de creación del ICAIC y entonces ahí todo el mundo pensaba que yo iba para el ICAIC.

Yo había sido fundador de Teatro Estudio, estaba en Teatro Estudio, y mucha gente, de la televisión inclusive, iba a Teatro Estudio porque había rumores de que Julio García Espinosa estaba yendo a Teatro Estudio a ver gente, a ver a quién se llevaba para el ICAIC.

Para mí ir al ICAIC era ganarme algo que había que ganarse. Estábamos hablando de esto hece un rato ¿quién se lo cree? yo creía que yo no tenía méritos para ir para el ICAIC a fundar una institución, era como un sueño, el ICAIC era como soñar. Como después fue la escuela de cine, que todo el mundo decía: ¿hacer una escuela de cine en Cuba? Es un sueño, un sueño para cualquier adolescente, para cualquier joven que tiene aspiraciones. Entonces, bueno, en ese soñar, pensé que yo no me lo merecía, y aguardé, me mantuve un poco a distancia. Yo no había ido a la Sierra (Maestra) a combatir, yo no me había alzado por ningún lado, ni lo había pensado ni por un instante.

Amaury.Eras un demócrata y un hombre de oposición, pero no eras un hombre de acción.

Enrique Pineda. Para mí una pistola. En mi casa a veces había, porque en mi casa hubo política ajena a mí, pero para mí una pistola, un arma era algo, de esas cosas que eso no se toca.

Amaury. Pero y por eso tú pensabas a lo mejor que cuando se fundó el ICAIC tú no tenías derecho.

Enrique Pineda. Yo no me lo merecía, yo no me lo merecía, había estado en la clandestinidad, y en cosas y eso, pero…. Y entonces me pongo a pensar ¿qué puedo yo hacer? Yo entrevisté a muchos soldados rebeldes. Me metí en un grupito que había en Columbia, en el Campamento de Columbia, había… Osmany Cienfuegos y Camilo, habían inaugurado unos departamentos de cine y de teatro y entonces Ana Sáenz, una actriz muy buena, una actriz extraordinaria era muy amiga de Violeta Casals, una gran actriz y una guerrillera símbolo de la Revolución. Y entonces Ana me dice: oye, ahí en el antiguo campamento de Columba tenemos un departamento de teatro. Vamos allí y allí enseñamos teatro a los soldados y hacemos teatro con los soldados. Digo, bueno vamos.

Nos fuimos allí y teníamos pase y todo para entrar en el campamento de Columbia. Te estoy hablando de los primeros días.

Amaury. Sí, del 59.

Enrique. Sí, del 59, iniciales. Y digo yo, esta gente lo que necesita ahora es prepararse para la paz, porque les falta cultura, les falta ejercicio artístico, les falta plenitud espiritual y no sé qué. Yo puedo ser un misionero, yo me puedo ir para ese lugar, para la Sierra Maestra y ayudar a que aquello se levante y yo puedo ser un misionero, yo estoy preparado para ser un misionero, hacer teatro en la Sierra Maestra.

Amaury. ¿Todo eso en el 59?

Enrique Pineda. Todo eso en el 59. Entonces empiezo a prepararme psicológicamente y a preparar datos. Mi currículum, mi sueldo, mis salarios históricos, tengo todo en unos files preparados en secreto y guardados. Y un día estoy en mi casa y una noche exactamente, me llama Norka Méndez, aquella modelo maravillosa, inolvidable de las revistas Vogue, que era la esposa de Korda, el fotógrafo, en aquel momento. Y Korda y Norka estaban de visita en mi casa porque me fueron a anunciar que Korda estaba embarazada.

Que Norka estaba embarazada, ya iba a seguir con el absurdo, que Norka estaba embaraza, hay qué cómico. Y están viendo televisión en mi casa, y sale un programa con Fidel en la televisión, en el Canal 2, que era el canal que estaba, -yo vivía en Malecón y 23- y el Canal 2 estaba en la otra esquina, frente a lo que era el Montmatre.

Bueno, pues Fidel solicita, empieza a explicar de la Sierra, del campesinado de la Sierra, que hacen falta maestros voluntarios -no te estoy hablando de Campaña de Alfabetización- eso fue mucho antes de la Campaña de Alfabetización, que los confunden mucho y a veces los olvidan mucho a los maestros voluntarios.

Entonces dice: hacen falta jóvenes, con algún nivel cultural, etc., con alguna experiencia, que estén dispuestos a irse a la Sierra, tienen que, aquello es difícil, en fin. Digo: ah, eso es lo mío.

Agarro, voy a mi cuarto, cojo mi file con el currículum y todas aquellas cosas y dejo a Korda y a Norka viendo la televisión y me voy a la esquina, cruzo la avenida Infanta y me voy al Canal. Hay un soldadito en la puerta y estaba un VW chiquitico, que Fidel en aquella época andaba en el VW aquel sin nadie que lo cuidara y, el soldadito en la puerta.

Le digo, mire, cuando baje el Comandante, usted le da esto, porque esto él lo está pidiendo ahora, en este momento él lo está pidiendo y me voy, se queda el soldadito con el file. Llego a mi casa, entro, está Korda y Norka y de repente dice Norka: ¿Eh, y eso qué cosa es? Y es Fidel en la pantalla con mi file en la mano, diciendo: aquí tenemos el primero que llegó. Dice Norka: ¿Pero qué es eso? ¿Te volviste loco?, no, no, eso fue ahora mismo estando ustedes aquí. Yo sabía lo que estaba haciendo y medí muy bien lo que estaba haciendo, lo había medido de antemano porque eso estaba en mi cabeza, pero no, no percibía la significación que iba a tener aquello, la explosión que iba a tener aquello en la gente, en la calle, en el país y en mi propia casa, mi mamá, por ejemplo. Yo no vivía con mi mamá, yo vivía aparte de mi casa. Pero el susto, eso fue para mi madre un susto, fue inclusive, eso fue una contradicción seria, dolorosa. Y bueno, ya al día siguiente yo era el primer maestro voluntario. No he caminado dos cuadras cuando siento detrás de mí que me dicen: “hay a quién le gusta posar de vedette del sufrimiento”, cuando miro, era Guillermo.

Amaury. ¿Era Guillermo Cabrera Infante?.

Enrique Pineda. Era Guillermo. Entonces, nada, eso fue un primer choque incómodo. En fin. Y ahí pasaron cosas de esa índole, hubo mucha gente aclamándome con mucho amor y, hubo mucha gente que me fustigó por eso, pero ahí cambió mi vida. Cambió por completo mi vida.

Amaury. ¿Y te fuiste a la Sierra por fin?

Enrique Pineda. Me fui a la Sierra, estuve una buena temporada de ángeles en la Sierra, y conocí otro mundo, otra vida, otro amor, otra manera de vivir y, sobre todo, para mí, que me ha acompañado hasta hoy, bueno me acompañan hasta hoy mis alumnitos aquellos. Los niñitos que me encontré en la Sierra cuando llegué, chiquiticos, descalzos, barrigoncitos, etc., están aquí. Y me llaman y me cuidan. Ya fue, para mí la vida fue otra. Aprendí algo muy importante, prescindir. Aprendí a prescindir. Desde entonces hasta hoy no he hecho otra cosa que el ejercicio de prescindir.

Amaury. De prescindir de cosas materiales.

Enrique Pineda. De prescindir de la vida, de todo. Hoy por hoy soy capaz de prescindir de todo, sin problemas de ninguna índole, sin que me cree conflictos; prescindir, punto. No solamente no hay, no hay de esto, bueno, prescindo. Pero es que hay otros no hay que son más profundos, más complicados y prescindo. He prescindido hasta del amor en muchas ocasiones, porque a veces hay que operarse del amor. Hay que operares de muchas cosas en la vida y a veces uno se opera del amor y ya, tranquilo.

Amaury. Bueno hay dos momentos que yo quisiera marcar, porque los tengo aquí muy presentes, además. Uno es el Enrique Pineda Barnet co-guionista de Soy Cuba, con Evtushenko, esa experiencia, y después el director de ese insólito documental que se llama Giselle. ¿Cómo fue trabajar con Evtushenko en el guión de Soy Cuba y cómo fue trabajar con Alicia en Giselle?

Enrique Pineda. Bueno, yo te diría que hay coautorías mucho más interesantes que esas. La actuación con él no me aportó nada, ni me interesó para nada y hoy me sigue sin interesar, francamente para nada.

Amaury. Y nada, la película, incluso, tampoco.

Enrique Pineda. De la película a mí me gusta mucho su fotografía.

Amaury. Un gran fotógrafo Urusevski.

Enrique Pineda. Su dirección de fotografía es tremenda, el aporte de haber conocido a un hombre como Sergei Urusevski, es uno de los más grandes artistas que he conocido en mi vida. Un tipo de un talento, un artista de una creatividad increíble, profundo, honrado, honesto y amoroso. Gente maravillosa, él y su esposa. Bueno, un director importante, más nada. Un director importante para la historia del cine ruso.

Amaury. Sí, pero la fotografía de Soy Cubaes fabulosa.

Enrique Pineda. La fotografía de Soy Cuba es excepcional. El guión de Soy Cuba, las deficiencias que tiene, las tiene. Yo me hago responsable, porque hay que cargar con todo. Evtushenko podía estar, podía no haber estado, no me enriqueció ni me quito nada en la vida, para nada.

En el caso de Alicia, que por cierto no es un documental.

Amaury. Es un largo.

Enrique Pineda. Es un largo de ficción, porque además está hecho el guión y está tratada la película con la dramaturgia de una película de ficción.

Amaury. ¿Y Por que dice todo el mundo que es un documental?

Enrique Pineda. Porque la gente es esquemática, la gente…, además, ese esquema de película, película es todo, todo lo que fue hecho con cine es película. Entonces película, es una película. Pero aparte podía ser una película documental. No es una película documental ¿por qué documental?, por el hecho de que se hizo en un escenario. Pero se hizo en un escenario con todas las técnicas de un largometraje de ficción. Además, tuvo seis meses de preparación de todos los actores. Todos aquellos actores ya no eran más bailarines, eran actores. Y no es lo mismo pensar un argumento en actor, que pensarlo en bailarín. Y con todo un análisis dramatúrgico de cada personaje, y hubo cambios radicales en la película que no son propios del ballet. Para mí fue una grandísima experiencia, porque tuvimos que estudiarnos, nosotros, el equipo de filmación tuvo que estudiar ballet para entender el ballet y su estructura y poderla llevar a cabo.

Y los bailarines y el equipo del ballet, tuvieron que estudiar cine para entender el fenómeno. Y ahí hice mi primer puente de interés. Realmente era un puente bien interesante.

Las cuatro divas, las cuatro joyas, niñas adorables, nunca han olvidado esa experiencia. Yo no las he olvidado a ellas nunca, como no he olvidado a toda la gente del ballet.

Inclusive, una Alicia distinta a la Alicia que conozco después. Una Alicia diferente, una Alicia sencilla, no modesta, porque eso no le cabe, pero una Alicia estudiosa, una Alicia dócil, aparte de su rigor y de su fuerza. Pero yo recuerdo una anécdota tremenda de una escena en la que llegó un momento que yo le dije a Alicia, Alicia hay que cortarse el pelo. Me dijo: yo, que llevo 14 años dejándome crecer el pelo para la escena de la locura.

Y le dije, justamente mire las manos, mire adónde llegan, esa escena de la locura en una pantalla. No es lo mismo que en un teatro.

En la pantalla necesita mucho menos para que las manos puedan salir. En fin, hablamos de eso, del expresionismo, de la significación de un gesto así, etc. Y al día siguiente llegó con el pelo cortado y yo pensé que aquella rebeldía en aquel momento iba a ser para siempre, no, fue dócil y fue en ese sentido modesta, ahí fue modesta, ahí fue modesta.

Amaury. ¿Y siguen siendo amigos todavía Alicia y tú?

Enrique Pineda. Sí, hay cosas en el medio… entre tú y yo, se interpone, a veces, un abismo que son las vidas, las elecciones, en fin, pero yo la sigo queriendo y la sigo respetando y admirando profundamente.

Amaury. Bueno, aquí yo tengo, Enrique, una lista de películas, tú me dirás si alguna falta. Yo la saqué del currículum que tú me dijiste que me mandabas un currículum por correo, pero que eso no tenía ninguna importancia, pero a mí me ha servido mucho: David, Mella, Aquella larga noche, Tiempo de amar, la super Bella del Alambra, película que me estremeció y me estremece y que cada vez que la ponen en televisión la vuelvo a ver. El Charenton del Buendía y La Anunciación. ¿Qué cosa es el Charenton del Buendía?

Enrique Pineda. El Charenton del Buendía es un documental, un documental largo que es el proceso de montaje para una puesta en escena de la obra Marat/Sade, de Peter Weiss, que por ser el Grupo Buendía, grupo teatral tan interesante, dirigido por Flora Lauten, con Raquel Carrió.

Es un proceso que yo sabía que iba a ser todo un proceso muy rico para mostrarle a los espectadores, que es el proceso interno del teatro, cómo se va haciendo el montaje de la obra, cómo van descubriendo desde la factura de los objetos con los que andan, hasta el propio actor. Cómo se van preparando los actores, cómo van descubriendo imágenes, cómo van descubriendo cosas y es todo ese proceso durante tres años, fuimos filmando poco a poco. Simplemente éramos Pablo Massip y yo. Íbamos todos los días al grupo a filmar un pedacito de cómo ellos descubrían esto poco a poco. Es un trabajo muy interesante, realmente, se llama así, El Charenton del Buendía, ¿por qué? Porque el Charenton es un manicomio que había en París en los momentos de la Revolución Francesa. Y en ese manicomio el Marqués de Sade escondía a los artistas, que le olía a pólvora la cabeza, los artistas que estaban condenados a la guillotina, y el Marqués de Sade los escondía en ese manicomio, que era un sótano y los hacía pasar por locos.

Por eso es que yo le llamo El Charenton del Buendía, porque es el manicomio del Buendía, cómo los actores estos están salvando sus vidas actualmente con el montaje de esta puesta en escena.

Yo hago mucho documental que parece ficción y viceversa, porque Mella es como una ficción con métodos de documental.

Amaury. Eso que se llama ahora docudrama.

Enrique Pineda. No es docudrama, el docudrama es otra cosa. El docudrama es una pretensión de parecerse a un documental y no lograrlo, es otra cosa diferente.

Amaury. Bueno, hablemos de La Anunciación, que es tu más reciente película, y que trata el tema de la separación de la familia.

Enrique Pineda. La Anunciación es una bronca. La Anunciación es una bronca en todos los sentidos. Siempre hay ángeles demoníacos y siempre hay dificultades y, entonces a mí me plantearon La Anunciación como una dificultad. No hay transporte para hacer cine. Yo dije, bueno, no hay transporte. Me fui al portal de de donde estaba esa discusión y dije: Tin marin de dos pingüés, ahí voy a hacer la película, en frente. De manera, que no hay transporte, yo la hago sin transporte. No, pero no hay pintura para retocar, no sé qué. Está bien, yo quiero el edificio tal y como está. Sí, pero el problema está en que es un lugar muy pequeño, y entonces caben pocos actores. No, si yo con cinco actores la voy a hacer.

Con todos los no, no, no hay, no hay, no hay, y yo te dije que aprendí a prescindir. Ah, pues prescindo. Y realmente iba a ser una película un poco tensa. Pero había algo muy importante que yo necesitaba decir; cosas que yo necesitaba decir. Y ahí está La Anunciación, cuyo título está, yo le había puesto primero Te espero en la eternidad, pero después me supo un poco, que ya empecé a pensar en que no tenía nada que ver con Guzmán, ni con el bolero, ni con nada de esto, es otra cosa, es una cosa más dura y de repente me encuentro con el cuadro de Antonia Eiriz, que se llama La Anunciación. Este, este es, ese esperpento de Antonia Eiriz, esa mujer embarazada, que está ahí, que es un monstruo y que viene el ángel demoníaco a avisarle lo que tienes ahí. Esto es tremendo. Entonces, bueno, me fui con el título de Antonia. Naturalmente esta no es una película con pretensiones de ser bonita. No es una película con pretensiones de ser… Yo precisamente hago el anti anuncio. Yo hago los anti anuncio, yo creo en eso, yo fui publicitario mucho tiempo. Vendí jabón Camay con el alma, y los vendía con ganas y me gustaba venderlos. Pero yo ahora quería hacer el anticine, es decir, esta película no tiene acción, no tiene violencia. Yo dije; ¿qué es lo que prohíben los sábados por la noche?, la película no tiene ninguna de las cosas esas. La película tiene la carga del amor, del dolor, del desprendimiento. Tiene la carga para hacer pensar, para hacer reflexionar. Y así es el resultado. Y se ha puesto en todas partes. El otro día alguien me dijo: cuidado con la piratería.

La piratería yo la agradezco, la piratería es mi distribuidor gratuito. Y así ha caminado por ahí. Bien. Tengo un montón de proyectos, los proyectos no se me acaban. Ya me puse viejo, ya.

Amaury. No hables de eso, aquí no se habla de eso.

Enrique pineda. Ya me puse viejo, porque el abanico se me arrugó.

Amaury. Aquí no se habla de vejez, aquí nadie es viejo.

Enrique Pineda. Pero, realmente yo pa’lante tengo muchísimos proyectos y estoy feliz con eso. De lo que no puedo prescindir es de los proyectos. Iré haciendo proyectos, los dejaré metido por los rincones.

Hoy por hoy mis alumnos son mis minas, porque he ido sembrando alumnos maravillosos, queridísimos que están en todas partes. Ya los hay por dondequiera, por dondequiera me encuentro un alumno. Y eso me hace muy feliz, muy feliz. Yo tengo hijos por docenas y eso me pone muy contento, la verdad.

Amaury. Bueno, Enriquito, qué me queda por decirte. Agradecerte el tiempo que me has dado, porque es un tiempo… el tiempo que me has dedicado hoy y que le has dedicado, por supuesto, a los televidentes que nos estén viendo es un tiempo que dejaste de crear cosas, para contarme cosas.

Enrique Pineda. No, cree cosas, así las creamos.

Amaury. Te quiero mucho.

Enrique Pineda. Gracias, igualmente.

Amaury. Te quiero mucho siempre, siempre te he querido, siempre te he admirado. Y a ver si en estos días trabajamos en algo juntos.

Enrique Pineda. Y no hablamos de tus papis.

Amaury. No, no, de mis papis…

Enrique Pineda. Esa entrevista te la hago yo.

Amaury Pérez. Esa es otra entrevista y yo sí no voy a llorar en televisión. Te quiero mucho.

Enrique Pineda. Chao.

Amaury. Buenas noches tengan todos.

Revelan identidad de nuevo agente cubano en documental “Mentiras bien pagadas”

Revelan identidad de nuevo agente cubano en documental “Mentiras bien pagadas”

“Un grupo de jóvenes artistas y yo tuvimos la idea de crear un proyecto cultural para promocionar la obra plástica de esos jóvenes”, así comienza su testimonio Frank Carlos Vázquez, el agente Robin de la Seguridad del Estado cubano en el nuevo documental que ha transmitido la Televisión Cubana.

En “Mentiras bien pagadas”, el nuevo material de la serie Las Razones de Cuba, Frank Carlos asegura que recibió la visita de “oficiales diplomáticos de la Oficina de Intereses, a ellos les pareció este proyecto muy interesante, puesto que era un proyecto independiente, alternativo y que no estaba bajo la dirección de las instituciones culturales en Cuba en ese momento y a partir de ahí entonces comenzó un proceso de encuentros y contactos prácticamente diarios.”

Esta serie de encuentros con el señor Larry Colwin dieron como resultado que el agente Robin fuera reclutado por los servicios de inteligencia de la CIA:

“Este reclutamiento tenia como objetivo fundamental aglutinar alrededor del Centro Cultural Independiente a un grupo de jóvenes artistas cubanos que tenían la necesidad de ser promovidos y al mismo tiempo poder influenciar sobre su obra y su pensamiento, de ahí que el centro se convirtió bajo la idea de Larry Colwin en un centro de referencia bibliográfico; recuerdo que decenas de cajas de libros, revistas y publicaciones norteamericanas fueron donados por la SINA a nuestro centro para que los artistas tuvieran acceso a la información valiosa que era publicada en esos momentos por la sociedad y por el arte contemporáneo norteamericano; al mismo tiempo también surgió una idea muy importante del señor Douglas Barnes que era convertir el centro en un centro de acceso a Internet.”

Vázquez recordó que el señor Douglas Barnes tuvo la idea de convertir el centro en un lugar de acceso a Internet para atraer a jóvenes artistas.

Las razones de Cuba // Operación surf

Las razones de Cuba // Operación surf

Las redes clandestinas y las conexiones ilegales a Internet, parte de un plan subversivo contra la Isla que ya la CIA ha aplicado contra otras naciones. La historia que hoy se revela es obra de mujeres y hombres de la Seguridad del Estado quienes, junto a protagonistas del pueblo como el joven cubano Dalexi González Madruga, confirman que los propósitos de los enemigos de la Revolución siguen siendo los mismos: destruirla

DEISY FRANCIS MEXIDOR, MARINA MENÉNDEZ y JEAN GUY ALLARD

Sentado a la entrada del pequeño puentecito que lleva a El Cayuelo, Dalexi González Madruga volvió a repasar las claves que debería dar cuando llegara el desconocido: una anunciada presencia que la noche anterior le había intranquilizado el sueño.

Las antenas venían camufladas como tablas de surf.

Hacía rato eran pasadas las 12, y el sol le daba de lleno en el rostro. Le habría gustado estar allí como los otros, disfrutando la competencia de surf que alborotaba esa parte del litoral habanero antes de llegar al poblado de Santa Cruz del Norte, justo en el camino hacia Matanzas. Pero no debía olvidar las palabras «mágicas» para cuando el tipo se le acercara.

Llevaba puesto, como le habían indicado, un pulóver blanco, le había advertido poco más o menos Marcos, el amigo del barrio que hacía algún tiempo residía en España y lo había metido en aquello, casi sin contar con él. «Lo importante es que sea blanco el pulóver», insistió.

Todo había empezado en enero de 2007, hacía alrededor de un año. Entonces, Marcos solo le anunció que iría un amigo a verlo. «Atiéndelo, que viene a "ayudar"». Se preguntó para sus adentros en qué podría auxiliarlo un extraño.

Pensó que sería otra de las cosas de Marcos, tan cambiado desde que vivía en España, según lo que contó, dedicado a la onda de los celulares. Últimamente, casi solo eso, la devoción de ambos por la tecnología y los negocios, mantenía su amistad.

A Dalexi nunca se le ocurrió que Marcos le fuera a enviar a un tipo tan raro como aquel que tocó a su puerta.

Dalexi, en una reconstrucción de los hechos.

Todo fueron preguntas extrañas desde que llegó Robert Guerra, como se le presentó, sin miramientos, el visitante. Lo primero que llamó la atención de Dalexi fue que le preguntara «si desde su azotea, en una loma de la Víbora, se divisaba la Sección de Intereses de Estados Unidos». Ya eso no le gustó.

Por si acaso, él creyó que dejaba bien sentadas sus cartas credenciales cuando le espetó que no. «Lo que se ve muy bien desde mi azotea es la Embajada Rusa», le respondió, tajante.

Pero Guerra no entendió… o eso no le bastó. Hablaba claro y fluido el español aunque tenía acento extranjero y Dalexi se sintió tan abrumado por la trascendencia inquietante de su diálogo que ni siquiera le preguntó la nacionalidad. Pronto se dio cuenta que detrás de esa visita había algo más que cuestiones puramente técnicas.

La conversación estaba atravesada por dobleces que no pasaban inadvertidos para un ingeniero en telecomunicaciones como él.

Sin cortapisas, tanto Guerra como Marcos le confiaron que antes habían recorrido varios hoteles comprobando cómo eran los sistemas de conexión inalámbrica a Internet porque estaban realizando un estudio, lo que le despertó más sospechas tratándose, como era el caso, de un extranjero con pinta de turista. ¿Qué tanto, y por qué le interesaban al hombre aquel cómo «navegaban» los cubanos?

Robert Guerra fue el experto de Freedom House que disertó en el evento sobre ciberdisidencia organizado por Bush el pasado año.

Después fue su insistencia en hablar sobre la manera de conseguir fácil acceso a Internet que, ¡claro!, es el sueño de cualquiera y mucho más en un país como este, rodeado por cables submarinos que posibilitarían a la gente una fácil y rápida salida al ciberespacio, pero cuyo uso Estados Unidos le tiene vedado por una razón que data ya de cinco décadas: el bloqueo.

Sin embargo, eso fue solo una suerte de manzana de la tentación. La puntita del pie de Guerra bajo un faldón lleno de intenciones aviesas, que se podían materializar instalando todos aquellos programas que le entregó a Dalexi en CD, plugs, navegadores y otros medios de lo más avanzado en software, sin que el joven se los pidiera.

Lo dejó atónito su persistencia con aquello de que «aprendiera a establecer redes de comunicación entre dos o más edificios por si "ocurría algo" y era menester mandar alguna información»; podría decirse que a Guerra lo obsesionaba ese tema. Lo enseñó a entrar a sitios de la web sin acceso desde las conexiones nacionales, haciéndolo desde un servidor en el exterior. Además, nadie lo podría detectar.

También era notorio su deseo de mostrarle la forma de encriptar mensajes. Incluso, le dejó un disco con aplicaciones capaces de emitir textos que en las ondas cibernéticas se transmitieran como algo similar al ruido. Así serían muy difíciles de identificar.

La inclinación de Robert Guerra por lo secreto se abría ante Dalexi, por el contrario, como una revelación. Le lanzó una nueva carnada cuando mostró su celular: una creación de los servicios de inteligencia alemanes que en ese momento acababa de salir al mercado, y cuyo atractivo mayor era que desde él podían enviar mensajes cifrados, igualmente en claves no detectables de manera común.

Evidentemente, Marcos ya había pactado con Guerra cómo meterlo a él en un trabajo sucio que no le fue propuesto de forma concreta, pero para el cual le dejaron todas las herramientas… además de la sugerencia.

Desde luego que no hizo nada. Solo comentó sus preocupaciones con alguien que las podía despejar ¿Acaso habrían pensado Marcos y Robert Guerra que el hecho de trabajar «por la izquierda» presuponía que él podía hacer algo en contra de su país?

Como le instruyeron a partir de este instante, le dio cordel al extranjero y a Marcos para ver adónde avanzaban. Su vecino llegó a proponerle, más bien a imponerle, una recepción ilegal.

Marcos, quien ya había retornado a España, le pasó un correo donde le mandaba ir urgentemente a una localidad remota en Baracoa, al otro extremo de la Isla, a recoger unas antenas. Lo que más le sorprendió fue comprobar después que la descripción hecha por Marcos de aquel sitio intrincado por donde, le advirtió, «no pasa una puta alma», coincidía con la realidad. Pero de entrada se negó a hacer un viaje tan largo y peligroso.

Bañado por el tibio sol de marzo de 2008, ahora se encontraba en medio de una competencia de surf frente a El Cayuelo, parado en una punta del puentecito con visos de desembarcadero. Por ahí llegaría el envío. El nuevo «turista» sabría que él era el hombre en cuanto lo viera con el pulóver blanco.

No pasó mucho tiempo antes de que el sujeto emergiera entre los surfistas. Recorrió de varias zancadas los 50 metros aproximados del paso construido con maderas viejas sobre el mar, y se detuvo junto a él. Era el organizador de la competencia, que promocionaba una página web. Atlético y rubio, tenía el prototipo y el nombre de un estadounidense salido de un estudio de Hollywood: «Barry».

Las claves que los identificarían también parecían cosas de un filme de espionaje, si no fuera porque el fornido émulo de James Bond que le mandaron, estaba muy nervioso. Evidentemente, sabía que hacía algo ilegal.

«¿Cómo está el surf al sur de Francia?», preguntó rápido, con evidentes deseos de terminar pronto. Era la pregunta esperada. Dalexi le respondió con la contraseña apropiada, y no hizo falta más.

Fueron hasta el pequeño microbús aparcado a unos metros, y Barry le entregó las cuatro antenas satelitales, camufladas como tablas de surf, junto a una verdadera. Muy buen sistema para engancharse al flujo ilícito a Internet. Con una antena, cada usuario podría conectar a varias personas para formar aquellas redes que obsesionaban a Guerra.

ESPIONAJE Y SUBVERSIÓN

Lo que Dalexi ignoraba en un principio era que la estrategia enemiga intenta minar desde adentro y, al propio tiempo, hacer ruido con las mentiras afuera. El establecimiento ilegal de redes clandestinas en Cuba pretende conformar un sistema de comunicación paralelo y al margen de las instituciones y sus autoridades, que sea capaz de «levantar» al pueblo de Cuba, en tanto consigue apoyo en el exterior mediante las campañas que satanizan a su Estado.

Confiesa Dalexi que se percató que lo querían utilizar y, simplemente, no se iba a prestar para una actividad de ese tipo. Entonces se convirtió en Alejandro para el enemigo, y en Raúl para la Seguridad cubana.

No es algo inventado por un novato. Es un modo de hacer escrupulosamente estudiado por los servicios de inteligencia estadounidenses, y probado ya con buenos resultados en las llamadas revoluciones de colores en algunos países del Este europeo y en Irán. Así se propaló el cuestionamiento al triunfo de Mahmud Ahmadineyad tras las elecciones del 12 de junio de 2009, y se soliviantó a la ciudadanía convocándola a manifestarse, mientras se presentaban esas protestas ante la opinión pública internacional como expresiones de descontento «espontáneas».

Más recientemente ese modo de actuar se evidenció durante los levantamientos populares en algunos países de Oriente Medio y el Norte de África.

Por añadidura, el afán de revertir la Revolución Cubana mediante la subversión también es antiguo y cuenta con muchos fondos. Los hechos no son aislados, van cambiando los instrumentos, pero objetivos y métodos son los mismos.

Una de las principales sufragantes es la USAID (la mal llamada Agencia para el Desarrollo Internacional), cuya sección latinoamericana está a cargo de Mark Feierstein, un supuesto especialista en sondeos de opinión que actuó como jefe de proyecto de la Fundación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés) en Nicaragua, en los años 90 y, en el 2002, asesor de la campaña presidencial del boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, refugiado en Estados Unidos porque está acusado en su país de la masacre de 63 campesinos en el año 2003.

Hoy, exactamente como ayer bajo Bush, la USAID sigue siendo el dispositivo multimillonario para agredir e intentar desestabilizar, fragmentar, y anexar a la Isla. Desde su creación, poco después del triunfo de la Revolución, hasta ahora, nunca ha dejado de ser la cara visible de la inteligencia yanqui.

Una auditoría interna a su Programa Cuba, en septiembre de 2007, revelaba que desde 1996, había concedido subvenciones por 64 millones de dólares a unas 30 entidades contratistas.

Los informes publicados ulteriormente revelan que por medio del anexionista Plan Bush fueron concedidos alrededor de 140 millones de dólares. Eso, sin contar el dinero asignado en partidas secretas.

A pesar de la reconocida ineficiencia de sus contratistas, la USAID informó al Congreso y al Gobierno que, en los años anteriores al 2008, logró infiltrar en Cuba «más de 80 expertos internacionales», además de entregar diez mil radios de onda corta; dos millones de libros subversivos y otro material «informativo». Fue el antecedente inmediato a la agresión cibernética.

Hoy, la USAID se jacta abiertamente de dar «apoyo a las actividades de extensión de la SINA en La Habana»; de brindar «programas de acceso a Internet», y reconoce introducir en el país «dinero, computadoras portátiles de última generación y otros medios de comunicación».

Para eso emplea vías «directas e indirectas», entre ellas las remesas, emisarios (mulas), y las embajadas y diplomáticos «de terceros países» además del otorgamiento de premios internacionales a blogueros mercenarios.

La lectura de todas las informaciones que rodean las agresiones de la USAID contra Cuba revela una larga sucesión de actividades ilegales que van desde los subsidios a ex oficiales de la CIA o a auténticos terroristas, hasta el tráfico de material electrónico de última generación, actual obsesión de la agencia.

La práctica sucia de utilizar Internet para la intervención política viene perfilándose desde hace algunos años, con una tendencia en aumento a partir de las recientes medidas anunciadas por la administración de Barack Obama, quien heredó de George W. Bush la decisión de redirigir los financiamientos para la subversión contra Cuba, en el ámbito de las telecomunicaciones.

EL FALSO FILÁNTROPO

No era exactamente un benefactor desinteresado el visitante con perfil de negociante extranjero que se había aparecido en casa de Dalexi González, dejándole como regalo un maletín lleno de programas de informática. Su dossier, desconocido para el joven cubano, estaba demasiado cargado como para que aquel, al menos, no lo olfateara.

Robert Guerra es nada menos que el actual jefe del plan de agresión cibernética de Freedom House, la misma organización CIA que desde hace varias décadas encubre operaciones de inteligencia contra Cuba, con financiamiento de la USAID y por medio de la NED. Un plan creado por el Centro para una Cuba Libre (Center for a Free Cuba), del agente CIA Frank Calzón.

El 19 de abril del 2010, fue Guerra quien usó de la palabra como experto de Freedom House en el evento organizado por esa organización junto con el Instituto George W. Bush, convocados por un tema sugerente: el Movimiento Global de Ciberdisidentes, un producto propagandístico concebido y manejado por la CIA.

Entre la veintena de otros personajes incluidos en los paneles estuvieron Jeffrey Gedmin, el capo de Radio Europa Libre/Radio Libertad —dos antenas CIA con largo historial subversivo—; Daniel Baer, asistente Secretario de Estado para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo; Peter Ackerman, especialista de la subversión en Europa Oriental; el colombiano Oscar Morales Guevara, asociado al Programa de Libertad Humana del Instituto George W. Bush; así como varios mercenarios de la agresión cibernética librada por Washington en el mundo entero.

Guerra tiene una hoja de servicios bastante característica de muchos personajes identificados con los servicios de inteligencia norteamericanos.

Realizó estudios en universidades como la canadiense University of Western Ontario, de London, Canadá, (1984-1988) y la Universidad de Navarra, en Pamplona, España, (1991-1996), donde estudió Medicina, una profesión que no ha ejercido, aunque hizo una incursión en el mundo de la Salud.

Pero enseguida se orientó hacia la informática, y creó en el curso de varios años una red de firmas que aparecen y desaparecen; sin embargo, todas vinculadas con los temas que conformarían su actual especialidad.

Para ello se construyó poco a poco una imagen híbrida de especialista de los «derechos humanos» vinculado a la informática. Se convirtió en experto del uso subversivo de Internet y de la seguridad en las redes hasta, curiosamente, el manejo de «riesgos» en las comunicaciones; la censura, el llamado cibercrimen, y en los métodos para encriptar información, es decir la codificación de los mensajes.

Según las necesidades de sus tareas del momento, creó entidades reales o fantasmas hasta fijarse en Privaterra, una «empresa canadiense» con la cual se apareció en La Habana. Privaterra se definiría luego como «un proyecto de Computer Professionals For Social Responsibility, una organización no gubernamental sin fines de lucro, creada en 1982, cuya base se encuentra en Palo Alto, California, Estados Unidos de América».

En los últimos años, Guerra ha participado en numerosas conferencias internacionales, siempre sobre estos mismos temas, y se vinculó a ONGs o seudo ONGs y «fundaciones» que llevan la marca inconfundible de los servicios estadounidenses. Logró, incluso, introducirse en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información-CMSI (ONU) como «asesor» de la delegación canadiense.

Se quitó la máscara en abril del 2009, cuando —ya como jefe de la subversión informática de Freedom House— hizo declaraciones públicas difamando groseramente de media docena de países, todos opuestos a la potencia hegemónica de Estados Unidos en la web, entre ellos China y Rusia.

Pero es contra Cuba que reserva sus calumnias más sucias. Afirma que este es el país donde la situación es «más desastrosa» a escala del planeta, porque prácticamente nadie en la Isla tiene acceso a Internet, donde «el uso de la red es reprimido ferozmente con leyes crueles» y demás argumentos regularmente difundidos por los servicios norteamericanos.

Como es lógico, nunca menciona las medidas tomadas por Washington para prohibir a Cuba el uso de equipos y softwares de última generación y las redes de fibra óptica que rodean la Isla, lo que la obliga a recorrer costosísimas conexiones por satélite.

NAVEGAR OCULTO

Se acusa a nuestro país de negar el libre acceso a Internet, sin embargo para muchos es casi desconocido que la lenta conexión del país al ciberespacio no se debe a una disposición del Gobierno cubano, sino a una cláusula de la guerra económica que por casi cinco décadas pende sobre la Isla y que imposibilitaba el acceso a la red controlada por Washington.

Fue a partir de 1996 que se pudo contar con navegación internacional, pero con un condicionamiento político: forma parte del paquete de medidas de la Ley Torricelli, de 1992, para «democratizar la sociedad cubana».

Según la legislación —que aún sigue vigente— cada megabits (rango de velocidad de conexión) contratado a compañías norteamericanas, debía ser aprobado por el Departamento del Tesoro; además, estableció todo tipo de sanciones para quienes favorecieran, dentro o fuera de Estados Unidos, el negocio electrónico o el más mínimo beneficio económico de la Isla por este concepto. De manera que toda la conexión desde aquí se efectúa por satélite, lo que implica más lentitud y que sea cuatro veces más cara.

En esta incitación a la ilegalidad se promocionan hasta sitios digitales desde Miami en los que se asegura que son «su garantía para instalar en Cuba Internet», y entre las bondades afirman garantizar un servicio satelital de banda ancha, total discreción y confiabilidad, pues dicen que el «sistema no es detectable y el plato puede ser camuflado fácilmente», y que los clientes «podrán navegar abiertamente sin restricciones, ver por cámara a su familiar, usar skype, montar redes Wi-Fi hasta 20 computadoras por sistema y conectar llamadas».

NUEVOS MÉTODOS, ESTRATEGIA VIEJA

Desde que los milicianos derrotaron en 1961 a los mercenarios en Playa Girón, los tanques pensantes de Washington supieron que no resolverían el problema cubano al estilo de la clásica agresión militar. La única manera de acabar con la Revolución naciente eran las actividades encubiertas. Terrorismo y subversión. Que fueran los propios cubanos los que acabaran con eso desde adentro. Así lo recogía el llamado Plan Mangosta.

Primero fue la oficialización del bloqueo como una política de asfixia que ya ellos habían iniciado desde el mismo año 1959, cuando congelaron el dinero de Cuba en los bancos estadounidenses y le quitaron la cuota azucarera. A eso le sumaron el racimo de diversas legislaciones que prohíben cualquier transacción comercial hacia Estados Unidos de productos que tengan algún componente cubano, y viceversa. Es una verdadera guerra económica que castiga a terceros desde que la ley Helms-Burton internacionalizó la obsesión de los yanquis. Una política que flagela al pueblo cuya «libertad» y «democracia» dice defender. Se le niega no solo lo último en medicamentos, sino también se entorpece a su Estado el acceso a un servicio de información y comunicación casi indispensable para cualquier ser humano.

En los últimos tiempos, la CIA busca proveer de las conexiones a Internet a los cubanos que ella selecciona, en función de sus intereses de inteligencia, a la usanza de las mejores acciones encubiertas.

Al tiempo que las campañas mediáticas, voraces, satanizan al «régimen cubano», aquellos planifican que algo tan noble y útil como la red de redes sirva para instrumentalizar una operación desestabilizadora que dé al traste con el Gobierno de «los Castro».

Si en los años 70 y 80 del siglo pasado un mensaje cifrado tenía que ser emitido en clave morse o mediante una radio de onda corta entrada ilegalmente, ahora no hacen falta esos entuertos. Basta con aplicar algunos de los programas entregados por Robert Guerra a Dalexi.

Por otra parte, los agentes encubiertos de hoy están entrando al país como él y Barry: turistas con gorras y pulóveres coloridos, portando bajo el brazo una antena disfrazada como una inofensiva tabla de surf.

LA PATRIA NO TIENE PRECIO

Todavía después de lo del Cayuelo, Dalexi González recibió nuevas encomiendas. Le orientaron recoger algunos aditamentos que faltaban a las antenas al céntrico Puente Almendares, donde los encontraría en una bolsa negra de nailon aparentemente abandonada. Ya no se pudo negar, así que acudió, buscó y rebuscó arriba y debajo del puente, entre los matorrales: pero no había nada allá. Luego supo que las cosas fueron enviadas con otra turista, también estadounidense, nombrada Margaret… quizá una emisaria de Robert Guerra.

Si algo estuvo claro para Dalexi desde el comienzo, era que Marcos tenía un fuerte sustento financiero detrás. Velaba porque cualquier gasto quedara estampado en un recibo que guardaba cuidadosamente. Aquella gente averiguaba demasiado y gastaba más. Era muy aparatosa su manera de operar. Y desde el momento en que conoció a Guerra, supo que lo querían reclutar. Todo funcionaba así, como un thriller de espionaje para el cual lo probaron varias veces.

«Según se desarrollaban los sucesos, pronto me di cuenta que me querían utilizar y, simplemente, no me iba a prestar para una actividad de ese tipo. Entonces me convertí en Alejandro para el enemigo, y en Raúl para la Seguridad de mi país».

Cuba no está en contra de la tecnología
Cuba no está en contra del uso de la tecnología, al contrario. El mundo se mueve a velocidad vertiginosa en esta esfera, pero se requiere orden, control. Montar estaciones de satélite, necesita licencia, explica el ingeniero Carlos Martínez, director general de la Agencia de Control y Supervisión (ACS) del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC). No se trata de una exclusividad de Cuba. Es algo que está estipulado de manera internacional.

Firmada por 189 naciones, la Constitución de la Unión Internacional de Telecomunicaciones es el texto que funge como órgano especializado de la Organización de Naciones Unidas vinculado al tema. Y reconoce en toda su plenitud el derecho soberano de los Estados a reglamentar esta rama.

Por ejemplo, hay países que cobran el servicio de televisión que nosotros brindamos gratis a nuestro pueblo. Hay otros que aplican un impuesto, es su derecho. «Aquí está reglamentado que todos los servicios espaciales llevan licencia», explica Martínez.

Es por eso que la ACS lleva a cabo un trabajo muy serio de detección de estaciones ilegales. En Cuba, el uso del espectro radioeléctrico está legislado por el decreto 135 de 1986.

Pero, específicamente, en relación con los servicios espaciales se emitió el decreto 269 del año 2000, vinculado a las estaciones con acceso a satélites artificiales de la Tierra que «traten de transmisión hacia esos satélites, de recepción, o las dos cosas y en cualquier banda de frecuencia que se empleen».

En el mismo —comenta el funcionario— se norma la obligatoriedad de obtener un permiso que emite la ACS, de acuerdo con determinadas reglas técnicas.

Cuba cuenta con medios técnicos modernos para el enfrentamiento a cualquier tipo de ilegalidad referida al uso de su espacio radioeléctrico. Es una tecnología cara, pero el país ha tenido la necesidad de adquirirla, lo que unido, entre otras medidas, a un cuerpo estatal de inspectores, cierran el círculo a las violaciones .

Cuba no está en contra de la tecnología
Cuba no está en contra del uso de la tecnología, al contrario. El mundo se mueve a velocidad vertiginosa en esta esfera, pero se requiere orden, control. Montar estaciones de satélite, necesita licencia, explica el ingeniero Carlos Martínez, director general de la Agencia de Control y Supervisión (ACS) del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC). No se trata de una exclusividad de Cuba. Es algo que está estipulado de manera internacional.

Firmada por 189 naciones, la Constitución de la Unión Internacional de Telecomunicaciones es el texto que funge como órgano especializado de la Organización de Naciones Unidas vinculado al tema. Y reconoce en toda su plenitud el derecho soberano de los Estados a reglamentar esta rama.

Por ejemplo, hay países que cobran el servicio de televisión que nosotros brindamos gratis a nuestro pueblo. Hay otros que aplican un impuesto, es su derecho. «Aquí está reglamentado que todos los servicios espaciales llevan licencia», explica Martínez.

Es por eso que la ACS lleva a cabo un trabajo muy serio de detección de estaciones ilegales. En Cuba, el uso del espectro radioeléctrico está legislado por el decreto 135 de 1986.

Pero, específicamente, en relación con los servicios espaciales se emitió el decreto 269 del año 2000, vinculado a las estaciones con acceso a satélites artificiales de la Tierra que «traten de transmisión hacia esos satélites, de recepción, o las dos cosas y en cualquier banda de frecuencia que se empleen».

En el mismo —comenta el funcionario— se norma la obligatoriedad de obtener un permiso que emite la ACS, de acuerdo con determinadas reglas técnicas.

Cuba cuenta con medios técnicos modernos para el enfrentamiento a cualquier tipo de ilegalidad referida al uso de su espacio radioeléctrico. Es una tecnología cara, pero el país ha tenido la necesidad de adquirirla, lo que unido, entre otras medidas, a un cuerpo estatal de inspectores, cierran el círculo a las violaciones.

Más de 2 millones de cubanos acudieron a la Feria Internacional del Libro

Finalizó en Santiago de Cuba la vigésima edición de la Feria Internacional del Libro, que se inició el pasado 10 de febrero en La Habana y se extendió a todas las capitales de provincia del país.

Al clausurar el evento en el Centro Cultural Heredia, de la ciudad de Santiago de Cuba, el Ministro de Cultura, Abel Prieto, resaltó el enorme despliegue cultural y espiritual implícito en estas jornadas, que evidencian esa superioridad en relación con el ámbito material.

Adelantó proyectos relacionados con diversos soportes como dibujos animados, multimedias y juegos en pos de estimular la conciencia, principalmente entre niños y jóvenes, de la protección del medio ambiente y otras urgencias de la actualidad mundial.

Enfatizó el titular en el protagonismo que tendrán los jóvenes y en especial los intelectuales en esos objetivos, que propicien un clima de debate y de pensamiento enfocado hacia la defensa de las esencias revolucionarias.

Prieto resaltó la importancia de anunciar desde la más caribeña de las urbes cubanas la dedicación de la próxima edición de la Feria a la cultura de los pueblos del Caribe, que ha tenido en Joel James y sus obras fundamentales, la Casa y el Festival del Caribe, un paradigma imprescindible.

El embajador de San Vicente y las Granadinas, Dexter E. M. Rose, en representación de sus homólogos de las naciones de la CARICOM, expresó la satisfacción por ese hecho y aseguró el éxito de la venidera fiesta literaria.

Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro, informó que se vendieron más de un millón 700 mil ejemplares y asistieron a las sedes de la Feria, en La Habana y otras 15 ciudades, alrededor de dos millones 300 mil personas.

La Feria Internacional del Libro Cuba 2012 rendirá homenaje también a los Premios Nacionales de Literatura y Ciencias Sociales Ambrosio Fornet y Zoila Lapique, respectivamente.

Con información de Prensa Latina








Santos A. Borrell Curbelo
ACRC 4-08 Circunscripción 143
Vigía-Sandino. Santa Clara.

HEROÍNAS

Estaba la patria en letargo sumida. Ni un pedazo de pan, teniendo menos tierras para más pobres. Solo un abismo sin foresta para el abuelo.
Blanco pobre, Cundo el negro, Lao el chino. El germen de la angustia… si, igual para ellos.
Pero aquella balerina del Walts Street quedó en el recuerdo y sus zapatillas blancas, bendecidas por la Lupe.
La danza de un nuevo amanecer a Santiago la llevaron. Luego las flores acumuladas en las tristes calles de una ciudad en luto, al paso del héroe, fueron retoños del Jardín de esperanzas que su ejemplo abonó.
Dos hermanos aún brillan en las montañas. Y tú, santiaguera, Vilma, y ella Celia de Manzanillo, con la sencillez de Mariana, forestaron senderos y entregaron a los descamisados, la llave eterna de la felicidad.


En el día internacional de la mujer
Dedicado a todas las féminas que al igual que nuestra inolvidable Vilma Espin Guilloís, fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, lo dan todo en aras del triunfo de la paz, el amor y la fraternidad.