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Lucía y ¡superbién!

Francisnet Díaz Rondón

Lucía Labastida es, desde hace un tiempo, una cantante con letras en mayúsculas. Quienes asistieron a su concierto «Lucía, y bien», el pasado miércoles en el Teatro La Caridad, de Santa Clara, corroboraron con creces tal afirmación.

Su presentación esa noche estremeció a más de un espectador. Cantó y dominó el escenario como cualquier gran estrella de este país, sin ánimo de comparaciones. Aunque, en realidad, ella es única.

Las excelentes interpretaciones de temas afrocubanos, respaldada por la compañía folclórica Oché, sorprendió a la mayoría de los presentes, quienes le retribuyeron con una cerrada ovación. Tal reconocimiento se reiteró durante todo el espectáculo cuando cantó su conocido repertorio de bolero y filin.

Para nadie es un secreto que aquella adolescente, amante y seguidora de cantantes como Moraima Secada (La Mora), Elena Burke, Martha Estrada, La Lupe, entre otras grandes, dio los primeros pasos en la dura carrera musical influenciada por varias de las mencionadas. Pero, con el tiempo se ha ido superando hasta hallar su propio estilo.

Puede golpearse apasionadamente el pecho como hacía La Lupe, pero sigue siendo Lucía; puede interpretar Perdóname conciencia como La Mora, pero a quien todos observan es a Labastida, no a otra.

Lucía --cuyo nombre verdadero es Lucila Oilzer Bastida Zamora, hija del desaparecido cantante José Luis Bastida--, ha tenido que enfrentar escollos e incomprensiones para llegar hasta lo que es hoy. Por suerte, contó con el apoyo de un visionario como Ramón Silverio, quien creyó en ella desde el primer momento y le dio abrigo en su Mejunje, de Santa Clara.

Un ejemplo de la estrella en la que ha llegado a convertirse, es que desde hace poco tiempo forma parte del elenco del cabaret Venecia de Santa Clara, donde trabaja los sábados en la noche. Antes de Lucía, la poca asistencia era constante; desde que está su nombre en cartelera, el lleno es total. Solo una artista auténtica puede lograr tal «milagro».

Lucía Labastida se ha convertido en una de las grandes de Villa Clara, y no temo a equivocarme en decir de Cuba. Lo ha logrado a base de talento y sacrificios. Y quienes aún se sientan escépticos, solo asistan a una de sus presentaciones, escuchen los aplausos del público, y se convencerán de que ella es Lucía, ¡y bien!





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